 |
Paco
Mora
(Coloquio, Febrero de 1993) |
Sobre
el "Equus Asinus"
(vulgo burro) |
Los
burros han
soportado en sus
lomos buena parte
del peso de la
Historia |
|
El
borrico, animal peludo de largas orejas, algo más pequeño
que un caballo, aspecto sufrido y carácter tozudo que
hasta hace solamente un par de décadas poblaba la mayor
parte de los pueblos españoles, está cercano a su desaparición.
Del millón doscientos mil asnos que había en
España, ya solo quedan unos cien mil, según
me cuenta un cuñado mío (biólogo de oficio).
Todo esto ha motivado que la asociación para la Defensa
del Burro haya creado en Rute (Córdoba) la primera
reserva natural para borricos, que con algo de ayuda oficial
y la de particulares se pretende proteger y estudiar al "Equus
Asinus Europeos".
España,
a pesar de la importante población de burros que casi
siempre ha tenido, ha avanzado muy poco en el estudio de este
interesante animal, vilmente vilipendiado a lo largo de los
siglos. Según los expertos, entre los que se encuentra
el marqués de Valdemar, propietario de la reserva,
hay cuatro clases de razas puras de burros: la catalana, la
leonesa, la zamorana y, vaya por dios, la andaluza.
En
la reserva natural de Rute hay una manada de hembras y tres
o cuatro sementales. Cuando alguna borrica entra en celo lo
demuestra mascando hierba de una forma especial, de manera
que su aliento se expanda por el aire. El olor llega hasta
los burros, que rápidamente detectan que la hembra
necesita de sus servicios; entonces los borricos rebuznan,
pero el rebuzno de un semental no es un rebuzno cualquiera.
Si esta en buenas condiciones físicas (y los burros,
es obvio, que están más que sanos), su rebuzno
se oirá a mas de quince kilómetros, como un
grito de desesperación, de agonía. Una vez que se consume
el apareamiento, la gestación no será nada fácil;
de ahí el refrán de: "es más largo
que el parto de una burra".
Dos
de las glorias de las letras contemporáneas españolas
Rafael Alberti y Camilo José Cela fueron nombrado Arrieros
de Honor por la Asociación para la Defensa del Borrico
y se les ha regalado un burro a cada uno. El burro del poeta
gaditano se llama "Carabina" y su fama de semental
es tan grande que dicen de él que "donde pone
el ojo pone la mina", porque es capaz de preñar
a más de cien burras sin necesidad de "mamporrero".
La burra de Cela se llama "Golondrina" y cuando
llego el día en que se puso en celo, le preguntaron
a nuestro flamante premio Nóbel que burro quería
que la cubriese: si el borrico del marqués o el burro
de Alberti, y parece ser que el gran escritor dijo que prefería
ser familia del señor marqués.
El
director de la reserva de Rute esta empeñado en que
se apruebe una especie de decreto de "Declaración de
los Derechos de los Burros", algo así como se
aplica en el pueblo malagueño de Mijas, célebre por
la gran cantidad de jumentos que tiene. En Mijas se ha cambiado
el asfalto de las calles para no dañar los cascos de
los borricos, se prohíbe su maltrato y hasta está regulado
un día de descanso a la semana para los animales. Sin
embargo, parece ser que es en Inglaterra donde está
el paraíso del asno; en ese país esta la principal
asociación defensora del borrico, el llamado "Santuario
para Burros de Sidmouth", donde hay varios miles de borricos
en plena libertad, pero una vez el jumento en libertad ha
llegado la gran sorpresa, el verdadero burro poco tiene que
ver con el animal humillado y dominado al que estamos acostumbrados
a ver.
Así,
pues, habrá que sensibilizarse en lo que respecta el
papel del burro a través de los años. Se podría
decir (y no es guasa) que los burros han soportado en sus
lomos buena parte del peso de la Historia, pues a muy pocos
animales, se les debe tanto por tan poco, y hora es ya de
su reivindicación. Los garañones de la reserva
de Rute, se puede decir que, han alcanzado esa reivindicación,
son unos privilegiados; no saben lo que es el trabajo, tienen
a su disposición todo un harén de borricas y
se mueven a sus anchas por las doscientas hectáreas
de la reserva: una utopía que ningún ser humano
ha alcanzado hasta ahora y -mira por donde- lo han conseguido
los burros en esa especie de "Nirvana de los Asnos". |