Hispanos en la Antiguedad por Héctor Díaz Desde tiempo inmemorial, los hispanos han aportado grandemente al bienestar y progreso de la humanidad, a pesar de que muchas veces esto no se reconozca o, aún peor, se intente ocultar. El hecho es que, al menos desde tiempos de la antigua Roma, existe evidencia irrefutable de grandes contribuciones hispanas que aún hoy día nos afectan positivamente a todos y de las cuales habremos de enumerar algunas en este escrito. Luego de unos cruentos doscientos años de lucha que durara la conquista de la antigua España o Hispania, por Roma, se convirtió la península en una importante posesión del imperio. El mundo romano se acostumbró a consumir en abundancia los productos de Hispania: vino, aceite, mieses, minerales y trigo. Este último su principal exportación, y tan preciado, que se llego a conocer a Hispania como "el granero de Roma". Sin embargo, las contribuciones hispanas de verdadera trascendencia descansan en las acciones de varios personajes hispano-latinos. Mucho se ha escrito de ellos como figuras claves de la humanidad, pero rara vez se enfatiza que también lo han sido de la hispanidad. El primero es el emperador Trajano, el cual gobernara desde el año 98 hasta el 117 de nuestra era. Trajano nació en Itálica, lo que hoy es el pueblo de Santiponce en las afueras de Sevilla, y aparte de ser el primer emperador extranjero que tuvo el imperio, fue el que lo guió a su cénit imperial. Trajano logró este propósito derrotando a los dacios, que habitaban el área que actualmente ocupan Hungría y Rumania, y a los partos en el Oriente. Con sus conquistas consiguió extender hasta el Tigris las fronteras de sus dominios. Trajano gobernó con justicia y sabiduría embelleciendo a Roma, a la vez que fomentaba un gran desarrollo en las artes, letras, el comercio y la agricultura. Adriano, sucesor de Trajano, también nació en Itálica y gobernó Roma desde el año 117 al 138. Este emperador consolidó las conquistas de Trajano, a pesar que no siguió la política agresiva de su predecesor. Adriano gobernó con inteligencia e innovación y visitó personalmente gran parte de sus dominios con el propósito de mejorar el gobierno y fomentar el desarrollo comercial y del conocimiento. Por su excelente gestión, sus súbditos le recocieron como "Optimus Princeps", o el mejor de los gobernantes. Teodosio "el Grande", último de los emperadores hispano-latinos, nació en Coca, Segovia, y gobernó Roma entre los años 379 y 395. Habiéndose convertido al cristianismo el año 380, destruyó el paganismo, lo cual llevo al triunfo definitivo de la religión cristiana en el imperio romano. Teodosio estableció como ley del estado todos los acuerdos del Concilio de Nicea, llevado a cabo en el 325, y que especificaba en uno de sus acuerdos "... que todos los súbditos permaneciesen en la religión tal como el divino apóstol Pablo la había transmitido a los romanos". Los aportes de Hispania a Roma no se limitaron, sin embargo, al campo del gobierno solamente. Por el contrario muchos personajes hispano-latinos relucieron en otras empresas trayendo gloria al Imperio. El pensador y literato cordobés Lucio Anneo Séneca (4-65 A.D.), escribió obras moralísticas basadas en el estoicismo, las cuales inspirarían siglos más tarde las obras de Shakespeare y Marlowe y a los filósofos de la Revolución Francesa. Marco Anneo Séneca (55 A.C.-39 A.D.), padre del anterior, también nacido en Córdoba, fue uno de los grandes retóricos de Roma y nos legó conocimientos y observaciones, en obras tales como Suasorias y Controversias. El hispano Osio (257?-357), obispo de Córdoba, escritor, orador, y teólogo, fue una de las grandes influencias en la realización del primer concilio de la iglesia cristiana en Nicea. Fue además consejero del emperador Constantino, quien permitiera oficialmente el cristianismo dentro de los territorios del imperio. San Dámaso, fue papa de la iglesia entre los años 366 y 384, durante el gobierno del también hispano emperador Teodosio. No solo fue una gran influencia para el emperador, sino que también encargó a San Gerónimo la traducción de la Biblia al latín vulgata. Tantos personajes le dio la Bética -- lo que es hoy Andalucía en el sur de España -- a Roma, que esta área era conocida como una de las provincias más cultas del imperio. Aparte de aquellos personajes anteriormente enumerados, también cabe mencionar a: Lucano, poeta y autor de Farsalia; Silvio, quien se distinguiera como literato; Quintiliano, autor de Una retórica latina; Marcial, quien plasmara las costumbres de la época en su obra Epigramas procaces; el geógrafo Pomponio Mela; Columela, agrónomo; y Prudencio, reconocido como el primer gran poeta cristiano. Así tenemos que algunos de los más importantes legados de la gran civilización romana a nuestra sociedad, se deben a iniciativas hispano-latinas que aún quedan por reconocerse. Pero eso es solo parte de la historia, en la hoy América nuestra, que grandes culturas nativas, también raíces de la hispanidad, ya comenzaban a descollar. A la vez que Roma se empeñaba en conquistar Hispania, en nuestra parte del mundo avanzaba a grandes pasos la cultura que fundaría Teotihuacán, la ciudad más grande de la antigüedad en América. Simultáneamente con los gobiernos romanos de Trajano y Adriano, la civilización maya entraba en su período clásico durante el cual se impulsaría grandemente el desarrollo de las artes, las ciencias y las matemáticas. Como se podrá apreciar, las raíces de las hispanidad son mucho más profundas de lo que se nos ha querido hacer creer. Si bien es cierto que la historia hispana incluye hechos negativos, como todas las historias, también es cierto que no se pierde oportunidad de enfatizarlos en este país y que lo positivo raramente se menciona. Pequeño servicio nos hacen a todos, inclusive a mí mismos, los que a sabiendas así actúan.