Coloquio Online Spanish Magazine
Baltimore's Inner Harbor
Baltimore's Inner Harbor

 

La Revista electrónica de la comunidad hispana del area metropolitana de Baltimore-Washington DC
The Electronic Newsletter of the Hispanic community of Baltimore-Washington DC metropolitan area

subscribe to: coloquioonline@coloquio.com
unsubscribe to: coloquioonline-unsubscribe@yahoogroups.com



 

 

 

 

 

 

 

Regulación de la Industria Azucarera
por Ana Luisa Queral

Vamos a saltar al período que siguió a la guerra de independencia para seguir el curso de la industria azucarera durante la República.

Antes de iniciarse la guerra del 95, había en Cuba, 1,100 ingenios, contando centrales y trapiches, y la zafra de ese año produjo más de un millón de toneladas de azúcar. Pero, durante la guerra, los incendios de cañaverales e ingenios para debilitar al gobierno colonial redujo el número de ingenios de tal manera que, por el censo de 1899, sólo había 207 en condiciones de moler. Y la zafra de ese año no llegó a la tercera parte de la de 1894.

Después de instaurarse la República, se fundaron nuevos centrales, desplazándose los colosos azucareros para las provincias orientales, entre ellos el Central Chaparra, fomentado en el municipio de Puerto Padre y construido en 1906. Ya en 1909 molían 186 ingenios, que por usar maquinarias modernas, rendían más que los 1,100 que existían antes de la guerra (trapiches en su mayoría.) Dos grandes centrales se inauguraron en esa época, el Jatibonico y el Preston. La zafra de 1907 produjo un millón y medio de toneladas, con un valor aproximado de $74 millones.

El precio del azúcar podía influir en la política. El general Mario G. Menocal, presidente de 1913 a 1916 fue reelecto para el período de 1917 a 1921 porque el precio del azúcar empezó a aumentar en su primer período y el pueblo atribuía la prosperidad a su buen gobierno. El 1919 el precio llegó al máximo, cuando la llamada "Danza de los Millones", pero al empezar a declinar los precios rápidamente en 1920, se produjo la quiebra no sólo de hacendados y colonos sino de los bancos refaccionistas de la industria azucarera. El desastre hizo quebrar el Banco Nacional y Menocal terminó su presidencia en 1921 en medio de una situación económica precaria y del repudio popular.

Cuando Gerardo Machado subió al poder en 1925 traía en mente diversificar la industria y en la Secretaría de Hacienda se puso en práctica un Arancel que recargaba los productos extranjeros que competían con los de producción nacional. Eso hizo surgir algunas industrias domésticas, pero pocas se mantuvieron, por no contar con mercado suficiente para subsistir. Sólo el azúcar contaba con un mercado mundial, pero la caída del precio podía producir un desastre nacional. Machado impuso la restricción de la producción azucarera pensando en mejorar el precio, pero al bajar las recaudaciones tuvo que disminuir las obras públicas y el número de empleados. La situación económica era precaria y la oposición al gobierno culminó cuando el Presidente hizo enmendar la Constitución para prorrogar el período presidencial a seis años. A la violencia de la oposición, el Presidente respondió con una dictadura férrea. Y terminó cuando el ejército, temeroso de una intervención de los EE.UU., de acuerdo con la Enmienda Platt, tomó los cuarteles y obligó al dictador a huir. De haber tenido el azúcar un precio alto, la oposición quizás
no hubiera llegado a esos extremos.

En mayo 29 de 1934, la Enmienda Platt fue abrogada, y en agosto del mismo año fue firmado un Tratado de Reciprocidad entre Cuba y los Estados Unidos, que rebajaba el derecho de importación que cobraban los EE.UU. de 2 centavos por libra de azúcar a noventa centésimas de centavo. La situación económica empezó a mejorar. En ese año el Central Preston produjo más azúcar que cualquier otro central azucarero en el mundo. Por muchos años, Estados Unidos compró el azúcar de Cuba a un precio más alto que los precios del mercado mundial. Y en 1937 se promulgó la Ley de Coordinación Azucarera que regulaba la principal industria del país y la despojaba del carácter de explotación capitalista que hasta entonces tuvo. La ley daba a los pequeños colonos cuotas más grandes. Esas cuotas se las rebajaban a los grandes hacendados, y se garantizaba a los colonos pequeños que no podían ser desalojados mientras produjeran la cuota asignada. Los ingenios tenían que moler la totalidad de la cosecha de colonos con menos de 30,000 arrobas de caña de producción anual.

Se estableció el jornal mínimo, precio por molienda, y rentas bajas a los colonos que rentaban a los ingenios la tierra para cultivar caña. A los carreteros, cortadores y otros trabajadores había que pagarles de acuerdo con el precio del azúcar. Y por último se creó una Comisión de arbitraje Azucarero que colocó en paridad a los colonos sin molino propio, con los dueños de los centrales. En 1958, el 62 por ciento de toda la producción de azúcar estaba en manos cubanas y el control de los EE.UU. sobre la industria azucarera era aproximadamente un 35%. Sólo el 5% del capital invertido en Cuba era norteamericano. De acuerdo con el Departamento de Comercio de los EE.UU. en su informe Investment in Cuba (Washington D.C. Government Printing Office, 1956, pag.184), "Cuba en sólo 50 años de independencia había obtenido uno de los más altos niveles de vida en la América Latina."


Home | Calendar | Past Issues | envelope icon E-mail this page to a friend