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Javier
Bustamante,
Editor

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Editoriales
 
ILAN STAVANS
CATEDRÁTICO DE 'SPANGLISH'
'El 'spanglish' nace de la necesidad'
ISABEL OBIOLS | Barcelona
Con más de 35 millones de latinos,
Estados Unidos es uno de los puntos más
importantes de población de origen
hispano en el mundo. De la confluencia
del español con el inglés,
y con unos orígenes que se remontan
a 1848 -cuando México vendió
parte de su territorio a ese país-,
nació el spanglish. Se trata de
un habla híbrida que muchos ven
en España como una curiosidad -llamar
pa' tras por volver a llamar, vacumear
la carpeta por aspirar la moqueta-, cuando
no como una amenaza. El vocablo no entró
en la última edición del
Diccionario de la Real Academia Española,
pero sí tiene ya una cátedra
que lo estudia en la Universidad Amherst,
de Massachusetts. La lleva Ilan Stavans
(México, 1961), que está
realizando una gira de conferencias en
universidades catalanas invitado por el
Instituto Catalán de Cooperación
Iberoamericana y el Consulado General
de Estados Unidos en Barcelona.
'Hay puristas que dicen que el spanglish
es una prostitución del idioma,
una aberración. Pero para nosotros
es algo habitual. En última instancia
nace de la necesidad. No es otra cosa
que el resultado de tratar de adaptar
una cultura a la otra, como el jazz',
explica este profesor nacido en una familia
judía en México.
Esta circunstancia, explica, le ha dado
la visión de qué significa
'estar dentro y fuera de una cultura'.
Instalado en Estados Unidos, este punto
de vista le hace ver el spanglish 'no
como una amenaza, sino como una muestra
de creatividad y un espíritu de
adaptación asombroso'. Los de una
comunidad que, por razones históricas,
demográficas y de proximidad geográfica
con los países de origen, 'está
rompiendo el paradigma del proceso de
asimilación del inglés'.
Algo que 'no quiere decir que no se esté
asimilando, sino que lo está haciendo
a su manera'. Y al margen de la Real Academia.
Stavans subraya que el lema de la institución
-limpia, fija y da esplendor- 'duele al
otro lado del Atlántico, donde
se viene de minorías abortadas
por España'.
Stavans y su equipo han recopilado unos
6.000 vocablos y expresiones -tomados
de canciones, poemas, novelas, cuentos
y, sobre todo, de las calles- en un diccionario
que ha aparecido en ediciones parciales
y que se publicará en su versión
completa el año que viene en Estados
Unidos. 'Será un diccionario insuficiente',
advierte, 'porque el spanglish está
vivo, es espontáneo y creativo,
y hay palabras que se ponen de moda y
luego desaparecen. Por ejemplo, a principios
del siglo XX se utilizaba la palabra taifa
en Florida para describir a un ladrón
(thief) y ahora ya no se utiliza. El diccionario
trata de reflejar estos cambios'.
Stavans habla de 'spanglish para turistas'
para definir la curiosidad que despierta
el fenómeno fuera de Estados Unidos.
'Los hablantes de spanglish nos sabemos
observados. Podemos divertir a la gente
con ciertas expresiones, como between,
between and drink a chair (entre, entre
y tome asiento). Pero el spanglish de
la vida diaria no es para sonreír:
sirve para comunicarte e ingeniártelas,
como en inglés o español,
para decir lo que quieres como puedes'.
Por este motivo, Stavans asegura que
'en Estados Unidos tiene más futuro
el spanglish que el español'. 'Cuando
un catedrático español dice
que hay que educar a esta gente porque
dicen rufo en vez de techo (roof), hay
que recordar que en Estados Unidos hay
más de 35 millones de latinos y
que la mayor parte de ellos no pasará
jamás por un aula. Para alguien
que está piqueteando algodón
en Oregón no hay mucha diferencia
entre lo correcto y lo incorrecto. Nuestro
deber como educadores, intelectuales y
artistas es propagar el español
y el inglés, y darle una presencia
legítima al spanglish. Y está
claro que quien quiera ascender en la
escala social en Estados Unidos no necesitará
el español y tampoco lo hará
si sólo habla spanglish'.
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