Coloquio Online Spanish MagazineBaltimore's Inner HarborBaltimore Buisness Journal

La Revista electrónica de la comunidad hispana del area metropolitana de Baltimore-Washington DC
The Electronic Newsletter of the Hispanic community of Baltimore-Washington DC metropolitan area

subscribe to: coloquioonline-subscribe@coloquio.com
unsubscribe to: coloquioonline-unsubscribe@yahoogroups.com

In Association with Amazon.ca

Coloquio Ads

 

 

 

 

Corresponsales

Paco Mora

EL PODER

por Paco Mora
Envidiable es la suerte de los humillados; ellos tienen algo que contar de sí mismos. Todo lo tienen ante sí. De este modo pensaba Cristo (Boris L. Pasternak, de su libro Doctor Zhivago).

Hoy me siento especialmente destructivo. Hoy me ha dado por reflexionar, lo que, en el reino de la superficialidad, es casi un pecado mortal. Con el poco tiempo que dedicamos a pensar, y la poca costumbre que tenemos de hacerlo, es poco menos que un acto masturbatorio; interesante al principio, insatisfactorio al final. Además, es peligroso. Si a nuestra conciencia la amaestramos, nos besa al mismo tiempo que nos muerde.
Tenemos el mundo que nos merecemos. Un mundo plagado de miles de amigos de lo ajeno, de miles de falsos líderes de sonrisa almibarada, de miles de falsos mesías que por anunciar un futuro mejor no saben siquiera donde pisan; miles de elegidos que se creen exclusivos poseedores de la verdad y quieren hacernos tragar a toda costa su catecismo, entre unos y otros manejan nuestras vidas, porque tipos de esta ralea detentan el poder. Y al poder no le importa en absoluto si soy feliz o no, si estoy enfermo o no, sino que en tal o cual fecha deposito un voto en una urna, resulto rentable como contribuyente y no doy problemas como ciudadano. Pero no culpo al poder por ser tan egoista; así lo hemos hecho nosotros. Tenemos líderes a nuestra medida porque en nuestra vida cotidiana nos comportamos como ellos. Hemos creado un modo de vida que nos tiene atrapados. Nacemos ya prácticamente estigmatizados; basta observar el plan de una vida cualquiera: tener una infancia lo menos frustante posible, una juventud divertida, acceder a un buen trabajo, formar una familia, acumular cuantos más bienes mejor y, a la hora de cerrar el pico, encomendarte a un dios al que quizás nunca hicistes demasiado caso.
Acumulamos cosas levantando un baluarte contra la muerte. A la delicia de no tener nada sobreviene el espanto de estar disponibles, prestos para que nos lleven al "patio de los callaos". Hay, pues que echar anclas, amarras, anudarse desesperadamente a la vida, pero uno se queda así, indefenso, sin deseo ni futuro, entre el niño que fuiste y la nada que serás. La vida es un contra-reloj por adueñarnos de esto o aquello. La realización personal, ese sueño de juventud se queda en eso: un sueño inocente por el que luchar mientras eres joven y al que abandonar cuando se pasa la barrera de los veinte años, si no se quiere pecar de ingenuo (cuando no de imbécil).
Nuestro centro de gravedad es un YO con mayúscula. A este dios hemos de ofrecer toda nuestra dedicación y sacrificio. Así podemos pasar más de media vida entre compañeros de trabajo a los que vemos como competidores, rivales y, en muchos casos, materia de despellejo, lo que es lógico cuando el propio trabajo es una maldición bíblica y un concurso de méritos, porque pocos buscan el perfeccionamiento profesional o la satisfacción de un trabajo bien hecho si no va acompañado de una cadena de reconocimientos. No hemos conseguido erradicar la miseria, ni nos lo hemos propuesto siquiera, pero la hemos contabilizado y explicado. Algo es algo. A cierta edad todo está tan claro que no cabe seguir engañándose. Todos sabemos, unos y otros, donde está el bien y como tendría que ser el mundo para resultar menos indigno y menos injusto, sin embargo mueve más una mentira firme que una verdad pensativa. Ya no hay de por medio ideologías confusas ni teologías complicadas, como en el pasado. Estamos todos cara a cara con la verdad. El hombre explota al hombre y eso es todo.
Se asombra la historia de que la multitud que adora a un líder, lo lapide tiempo más tarde; no hay ninguna incoherencia en esto. Solo podemos adorar aquello que hemos destruído. La adoración es una forma de posesión, y la posesión solo se consuma en la destrucción. El cristiano tiene una clave de culpabilidad que es su mejor explicación. Se mata a un hombre, a un dios, y ya se le puede venerar. Verdad es que el hombre únicamente cree en serio en los mitos, humanos o divinos.
La desesperación empieza cuando comprobamos que no hay un ideal; a pesar de todo el hombre es generoso y renuncia a su felicidad y a su vida con tal de que le dejen creer que la felicidad existe, (en el cielo para los cristianos, en el futuro para los progresistas). Lo que se tarda en aceptar, lo que se acepta solo con la madurez, es que no hay salvación para nadie en ningún sitio. La vida está llena de tentaciones y, cuanto más acrisolada es la virtud, más fastuosa es la tentación. El pecador mediocre solo tiene tentaciones mediocres.
La gran paradoja del hombre consiste en ser a la vez egoista o solidario, avaro o generoso, irresponsable o sensato. En la elección de un camino u otro estriba el verdadero poder del hombre y también su desgarradora realidad. El alma humana es un laberinto donde conviven placer y dolor con todas nuestras grandezas y todas nuestras miserias. Sin adornos. Y no existe mayor crueldad que la que uno puede utilizar consigo mismo. Nuestra vida no es sino una sucesión de batallas en las que ganamos en la misma medida en que perdemos, dejándonos jirones de piel a cada minuto que vivimos. Dije al principio que hoy me sentía especialmente destructivo. Sin embargo, no he hecho otra cosa que mirar dentro de nuestra naturaleza, reducir al hombre arrojado al absurdo, que busca incesantemente un mínimo de coherencia, de lógica y de honestidad que den sentido a su vida y a su mundo. Lo terrible es que en esa búsqueda cada uno de nosotros está completamente solo. Ahora me siento especialmente humano.

The Latin Palace

Home | Calendar | Last Issue | Past Issues | Add to favorites iconAdd to your list of favorites pages