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Javier
Bustamante,
Editor


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Editoriales
El
gobernador Ehrlich da una de cal y otra de arena
En el último día de la legislatura, en el que el gobernador
firmó más de 150 leyes presentadas por la legislatura
de Maryland, Ehrlich nos sorprendió y, sin que lo esperáramos,
favorablemente, en tres ocasiones. En la primera, siguiendo los
dictados del sentido común, Ehrlich le paró los pies
a la industria de los seguros evitando que Care First (una compañía
estatal sin fines de lucro) se convirtiera en una compañía
privada, con el lucro como primera meta. El escándalo que
se había formado, con las compensaciones que los dirigentes
de Care First se habían auto regalado, convirtió a
este intento en un veneno político. En segundo lugar, Ehrlich
vetó una ley ridícula que hubiera continuado un proceso
retrógrado en la distribución de licencias de licor
y que, más que nada, hubiera dañado a la comunidad
de negociantes hispanos desde Fells Point hasta Canton y Highlandtown.
En tercer lugar, Ehrlich tuvo, como se dice ya hoy en día
en Estados Unidos, los cojones para resistir a la Casa Blanca y
a los republicanos reaccionarios, y aprobar la ley de marijuana
medicinal. Obviamente Ehrlich había sentido en sus carnes
-su cuñado murió de cáncer y tuvo que usar
la marijuana para paliar su dolor- y siguió, una vez más,
los dictados del sentido común y de su propia conciencia.
Felicidades al gobernador por su sentido común.
Pero en otras dos leyes, el gobernador se dejó
llevar por las huestes xenófobas y reaccionarias de su partido
y se opuso a admitir que los estudiantes hispanos de Maryland -documentados
o no- pudieran pagar el mismo costo de matrícula en la universidad
que pagan los demás residentes de Mayland. Y se opuso también
a facilitar el acceso a las licencias de conducir de los residentes
indocumentados del estado. Shame on you governor. Esperemos que
el sentido común impere en esto en un futuro próximo.
Caridades Católicas y la comunidad
Por más de 25 años el Apostolado Hispano ha sido una
de las instituciones más queridas y apreciadas por la comunidad
hispana de Baltimore. Desde los tiempos de su localización
en la calle 25 hasta su llegada a la Broadway; desde los tiempos
de Laurie Lomba de Vega, hasta la Hermana Mary Neil, el apostolado,
una organización no hispana sino de la organización
Caridades Católicas de la iglesia, ha laborado intensamente
para ayudar a los necesitados de la comunidad.
En el 2002, la hermana Mary Neil se jubiló
y Caridades Católicas elijió como director a nuestro
respetado y querido amigo Héctor Torres, que se acababa de
jubilar del departmento de Bomberos de Baltimore. Muy conocido en
la comunidad por sus constantes apariciones en la televisión
como portavoz del departamento, Héctor parecia el candidato
ideal para ese puesto. Pero la realidad ha sido diferente.
En
el año 2001, una nueva organización hispana, Spanish
Town Community Development LLC -fundada por un grupo de prominente
comerciantes hispanos entre los que se encuentra el autor de este
editorial- comenzó a expandir la idea de un barrio hispano
en la Broadway llamado Spanish Town. La organización había
planeado desarrollar una plaza hispana en el espacio de aparcamieto
entre los siete edificios de la iglesia de San Patricio, en la Broadway
que llevaban muchos años vacíos y desarrollar varios
comercios y un buen número de puestos de trabajo. Varias
reuniones de Spanish Town LLC con el obispo vicario de la diócesis
de Baltimore, le dieron sin embargo la idea a la iglesia de que
los edificios de San Patricio eran más valiosos y tenían
más potencial en el contexto del nuevo Spanish Town, de lo
que el obispo había pensado antes. Así, a raíz
de la primera reunión del obispo con Spanish Town LLC, los
jesuitas ocuparon inmediatamente en el edificio que había
estado vacío por muchos años y que la misma Federación
de Organizaciones Hispanas no había podido matener durante
su corta estancia en él. Al mismo tiempo, el apostolado hispano
empezó a hacerse la idea de usar el edificio adjunto, (vean
foto) también vacío desde hacía muchos años.
Enseguida quedó clara una de las razones por
la que la iglesia había contratado a Héctor Torres:
para ganarse a la mayor cantidad posible de hispanos y neutralizar
los esfuerzos de Spanish Town LLC y los muchos vecinos del área
que se oponía al uso, por una organización social
sin provecho, de un edificio suntuoso e histórico, en medio
de un área de desarrollo económico que necesita negocios,
inversiones y puestos de trabajo. Pero la iglesia ya había
hecho su decisión y Caridades Católicas, seguidas
por Héctor Torres al frente del apostolado, comenzaron su
campaña para cambiar leyes de zonificación, convencer
a organizaciones del área de que otra agencia de servicios
sociales era lo ideal para la Broadway (donde ya hay seis para drogadictos,
desamparados y otras almas en pena) y pelear contra los ciudadanos
y organizaciones que se oponían vehementemente a tan descabellado
plan.
Pero la frase quijotesca de "con la iglesia hemos
topado Sancho" nunca tuvo una más clara realidad. Con
la ayuda de su firma legal, apoyo de sus inmensas propiedades y
caudales y con la ayuda ciega de algunos de sus fieles, Caridades
Católicas arrolló con la oposición y terminó
ganando la partida.
Menos de un año después de haber sido
nombrado director del apostolado, Héctor Torres ha dimitido
msteriosamente. En una carta a líderes de la comunidad hispana
Héctor dijo:
"It is with deep regret that I have announced
my resignation as director of the Hispanic Apostolate / Immigration
Legal Services.
This has been a very difficult decision for me. I have decided to
leave for reasons that are personal to me. But please know that
after a great deal of thought and soul searching, I believe that
this is the best course of action for me at this time.
Catholic Charities has been very supportive to me in my role. More
importantly, Catholic Charities understands the critical role that
this program plays in the future of our community. I am very grateful
for having been given the opportunity to lead this effort.
I hope that you will continue to support the work of our center.
I know that Catholic Charities will work diligently to quickly provide
new leadership. He or she will rely heavily on the support of wonderful
people like you. Please do what you can to provide it.
I close with my thanks for the support you have given me. I am eternally
grateful.
Sincerely,
Héctor Torres, Director
Hispanic Apostolate / Immigration Legal Services"
Héctor es un buen hombre que fue engañado
a jugar un papel divisivo en la comunidad. El director de Caridades
Católicas y, sobre todo, el obispo vicario usaron a Héctor
para conseguir que el apostolado se mudara al edificio de la escuela
de San Patricio en contra de los deseos de todos los que se oponían
en la comunidad. Ya que lo han conseguido se han deshecho de él.
Para nosotros está claro y es una vergüenza.
Antes de escribir este editorial llamamos y enviamos
varios correos electrónicos a Héctor Torres para discutir
este asunto. No nos devolvió ninguno y decidimos exponer
nuestro punto de vista. La comunidad hispana ha sido la perdedora.
Lo sentimos. |