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Language, Our Daily Fiesta

ESPAÑOL CON BARRERAS
Escribe: Emilio Bernal Labrada
de la Academia Norteamericana de la Lengua Española

Bien, amigos, ya saben ustedes, sin más detalles, el “curso” al que me refiero, que supuestamente sirve para aprender el inglés “sin barreras”, y que anuncian incesante e insistentemente por la televisión como la gran maravilla para los hispanohablantes que quieran salir adelante.
Francamente, a base de su publicidad, no nos convence mucho el videocurso, pese a que lo promueven por la tele plácidos personajes hispanos que, sin duda gracias a jugosos contratos, campanudamente nos encarecen (en más de un sentido) sus maravillosos métodos de instrucción.
Vean ustedes. Resulta que el videocurso, lejos de ser “sin barreras”, está repleto de ellas... ¡pero para el español! Tres de los ejemplos que nos da su publicidad demuestran claramente que –cosa de “Créalo o no”, de Ripley–, por muy bien que enseñen inglés, trastruecan nuestro idioma a la perfección. “Middle age”, nos dicen, equivale a “mediana edad”. ¿Y qué pasó con “edad madura”, que es lo correcto? Hemos oído hablar de “mediana estatura”, pero de que “mediana” vaya con edad no estamos muy convencidos, pues los corolarios serían edad “baja” y “alta”, ¿no?
Luego nos dice un joven muy sonriente: “El curso me ha ayudado a salir avanti”. ¿Será que están enseñando italiano?
Por último nos indican que “amables operadoras en español esperan su llamada”. Bueno, esperaríamos que fueran amables, lógicamente, pero no sabíamos que las “operadoras” (mejor sería “telefonistas”, “operarias”) podían calificarse de “en español”, pensando ingenuamente que lo normal es llamarlas “hispanohablantes”. Si su español fuera SIN BARRERAS, tal vez se les ocurriría decir que “nuestros [así abarcarían ambos sexos] telefonistas le atenderán en su idioma”. Pero no, sería mucho esperar, porque –ya lo dice su nombre– lo que es sin barreras es el INGLÉS. Y el español: pues "embarrado".
Lo único que falta ahora es que, al llamar, las “operadoras” nos digan, imitando otro anuncio que también subvierte nuestro pobre idioma, “¿Cómo le puedo asistir?” (transliteración de “How can I help you?”). Porque, según el clásico estilo castellano, lo que corresponde es: “¿EN QUÉ le puedo SERVIR?”
Amigos, está visto que, más que los cursos de inglés “sin barreras”, lo que necesitamos son cursos que libren al español de las BARRERAS del ESPANGLÉS.
Que comiencen, por lo pronto, BARRIENDO de su empeñosa publicidad estos inoperantes disparates.

COSAS DEL SEXO Y LA VIAGRA

Bueno, amigos, no queremos incursionar el sensacionalismo ni tocar siquiera temas escabrosos -perdón, de esos que hoy se califican de «sensitivos»- pero no queda más remedio.
Aunque tratamos de no prestar demasiada atención a los yerros telenoticieros, cuya abrumadora abundancia tiende a opacar el mensaje de fondo, a veces la imprecisión es tanta que queda latente en el subconsciente (por no hablar del superconsciente, si es que tal cosa existe).
Así sucedió cuando nos hizo parar la oreja -ya entramos en lo anatómico-la observación de que "el cáncer cervical" puede afectar a "cualquier persona". Como que "cualquier persona" -así, sin distinción de sexo- abarca a ambos, nos llamó la semidistraída atención. Porque, insinuamos, ¿lo cervical no tendría que ver sólo con el sexo femenino?
De ninguna manera, me contestó mi interlocutor, puesto que la cerviz pertenece anatómicamente a la nuca, al cuello, y por lo tanto podría tratarse tanto de hombre como de mujer.
Ah, pero con un leve detalle, le contestamos. En este caso la noticia se refería a las dolencias de la mujer, por lo que tratábase del cuello, sí, ¡pero el del útero! Fin de discusión.
Bueno, ya nos dirán en cualquier momento que el cáncer testicular también puede atacar a "cualquier persona". Amigos, la igualdad de los sexos estará muy bien, pero todo tiene su límite.
Ahora, permítanme dos palabras en serio: como ya lo hemos dado a entender, la cerviz se encuentra, anatómicamente, en dos lugares: en el cuello que sostiene la cabeza en uno y otro sexo, y en el otro cuello que, por ser del útero, sólo existe en la mujer. Exceptuando, claro, los fenómenos de circo.
Entonces, caemos en que cabría expresarse con mayor precisión idiomática. Esa que, si bien no la podemos esperar de los telepresentadores, al menos deberíamos exigirla de los médicos y cirujanos, so pena de artículo mortis. Porque, amigos, si se trata de cirugía cervical, importaría saber de cuál cerviz se trata, por no hablar de cuál sexo. Acuérdense del amputado al que por obra y (des)gracia de una confusión quirúrgica le cortaron la pierna sana.
Y ya que rondamos ese delicado tema del sexo -sin el cual no estaríamos aquí-, vamos a sugerirle al fabricante de Viagra, que por favor reforme su publicidad en español, que es pura jerigonza espanglesa: "Pregúntele a su doctor sobre Viagra" (transliteración de "Ask your doctor about Viagra").
Bueno, yo nunca le he "preguntado" a mi médico (preferible a "doctor") "sobre" nada, ni "bajo" nada. En cambio, sí le he CONSULTADO, y le he pedido CONSEJOS acerca de diversos medicamentos. Además, para Viagra, ¿no les parece un lema muy FLOJO? ¿No requeriría algo más contundente? Por si acaso, vamos a dárselo al fabricante en clásico castellano:
"Viagra: infórmese con (o bien "consulte a") su médico". Y dejemos el "sobre" para SOBREdosis y SOBREsalto, que es lo que nos produce esa publicidad.

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