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Terrorismo en España

El día de la infamia
Madrid, 11 de marzo de 2004, 7.39 horas. Tres bombas explotan en un cercanías procedente de Alcalá de Henares que se encuentra a 500 metros de la estación de Atocha. Pocos segundos después, cuatro explosivos revientan otro convoy que ya había entrado en la vía 2. El caos y la confusión se apoderan de la capital. Inmediatamente, el SAMUR monta un hospital de campaña en el polideportivo Daoíz y Velarde, en la calle Téllez. En el primer tren, los TEDAX desactivan un cuarto artefacto que no llegó a explotar.
Apenas han pasado unos minutos cuando otras dos explosiones sacuden la estación del Pozo del Tío Raimundo. En los andenes de Santa Eugenia, otra carga explosiva destroza otro convoy. En apenas tres minutos, 10 mochilas bomba han sembrado la destrucción y el pánico en Madrid. En plena hora punta, cuando los cuatro trenes de cercanías transportaban a cientos de trabajadores y estudiantes que, a diario, realizan el mismo trayecto entre el Corredor del Henares y la capital.
Madrid, en alerta
Los equipos de emergencia se desplazan inmediatamente a los lugares de los atentados. El Samur monta un hospital de campaña en las cercanías de Santa Eugenia. RENFE corta el tráfico en las líneas de Cercanías afectadas, y la operación 'jaula' en Madrid empieza a tener consecuencias en el tráfico. Los medios de comunicación hablan de «decenas de víctimas mortales». Madrid acaba de ser escenario del mayor atentado terrorista de la historia de España.. El balance, estremecedor: cerca de 200 muertos y 1.500 heridos.
Los hospitales de Madrid activan el Plan de Emergencia ante catástrofes, mientras los ciudadanos responden masivamente al llamamiento urgente para que se acuda a donar sangre. Los cadáveres se van trasladando al pabellón 6 de Ifema, en el Parque Juan Carlos I, donde médicos, forenses, psicólogos y psiquiatras atienden a los familiares que se desplazan hasta allí para identificar a las víctimas.
A cuatro días de las elecciones generales, todos los partidos políticos suspenden los actos previstos en sus respectivas agendas electorales. Cientos de personas se manifiestan en toda España para protestar por la masacre. Por primera vez desde el 23-F, el Rey se dirige a la nación. Lo hace para mostrar su solidaridad con las víctimas y pedir «unidad, firmeza y serenidad» en la lucha contra el terrorismo. Pero ni los madrileños ni el resto de los españoles encuentran consuelo. El 11-M, nuestro 11-S, forma ya parte de nuestra historia.


Hoy llueve sobre Madrid

Hemos despertado el día 12M, el día después del horror, de la barbarie, del sufrimiento injustificado. Hoy los madrileños sentimos el dolor de esta matanza, la inseguridad, la impotencia.

El 11M conmocionó esta ciudad, una bomba, otra, otra más. Muerte, dolor, heridos, Centenares de victimas llegando en avalancha a los hospitales.Y un pueblo volcado, servicios de emergencia, estudiantes, voluntarios, vecinos...

Ayer sentí dolor cuando mi hija de 8 años al venir del colegio me preguntó entre lágrimas ¿papá está muerto? No, papá no estaba muerto, quizá por media hora, pero muchos otros papás, mamás, hermanos, estaban en esos trenes. Ayer mi hija de 11 años lloraba de dolor, y lo que es peor, de miedo. Me confesó: "tengo miedo".

Eso me duele, me duele el sufrimiento de las víctimas, y me duele la sensacion de miedo que permanece en nuestros hijos y en nosotros mismos. España es un pais libre, democrático, valiente, no podemos a estas alturas pararnos, escondernos, porque cuatro vándalos, sean del signo que sean, quieran imponernos el régimen del terror y la barbarie.

Me cuesta contestar a mi hija pequeña cuando con su ingenuidad y curiosidad infantil me pregunta: ¿por qué hay gente mala? o ¿para qué y para quién fabrican las bombas? Me cuesta.

Hoy es día 12, estamos conmocionados y alterados, son muchos los mensajes, llamadas y muestras de solidaridad recibidas de diversos paises, provincias, gracias a todos. Entiendo vuestro sentir puesto que viene a ser el dolor y la sensacion de estupor que sentimos desde aqui al contemplar los desastres del 11S.

Hoy volvemos a levantarnos, desconcertados y sin saber muy bien si la comunicaciones, los transportes, los servicios, funcionarán como antes. Levantandonos despacio de esta pesadilla, pero avanzando.

Hoy me siento orgullosa de Madrid y de los madrileños, de la gente de a pie que siempre va corriendo con prisas y ayer se volcó en un gesto de solidaridad y entrega verdaderamente encomiable.

Estamos en periodo electoral en España, el domingo hay elecciones generales, y, más que nunca creo que es momento de decir que nos importa nuestro pais, que queremos dejar nuestra voz, nuestro gesto, y que queremos seguir adelante.

Todos somos víctimas de este atentado, y todos debemos salir, con serenidad, con respeto, con cariño, y enseñarles a nuestros hijos la cara amable de la desgracia, el gesto solidario, las ganas, la ilusion de seguir adelante. Somos muchos los que creemos en las personas y en los valores humanos, no dejemos que cuatro impresentables nos paralicen ni nos atemoricen, somos más y mejores que ellos.

Hoy quiero compartir un texto que me escribio una clienta hace un par de meses y de la que creo que tengo mucho que aprender:
Ahora miro la vida con otros ojos y creo que ahora sí que merece la pena vivirla intensamente. Porque como decían en el club de los poetas muertos..."que cuando llegue al final de mis días y la rosa esté marchita, no me dé cuenta de que no he vivido... así que CARPE DIEM"

Hoy llueve sobre Madrid, la ciudad y nuestros corazones están tristes, pero poco a poco nos vamos levantando, hay mucho que hacer.

Con mi gratitud, cariño, respeto y con muchas, muchas ganas de hacer más y mejor.

Susana Lemonche


El Gobierno dará la nacionalidad española a las víctimas y a sus familiares más directos. Siga leyendo

COMUNICADO ÍNTEGRO DE ABU HAFS- AL MASRI '¿Quién os protegerá de nosotros?' Siga leyendo

As a proud Spaniard and American I have been affected tremendously by the recent attacks on Madrid's subway system. In every sense, this is Spain's 9/11.
Coincidentally, I happened to be visiting my family in Northwest Spain on September 11, 2001. Like many people, I remember exactly where I was when I heard the news -- in a park on a glorious sunny day enjoying an afternoon picnic with some of my relatives. My mobile phone rang - it was my girlfriend, calling from Washington, telling me that a commuter plane had just crashed into one of the World Trade Center's towers. Subsequent calls from her clarified just how horrific and extensive the attacks had been.

We quickly gathered our things and jumped in the car in order to listen to radio updates. As we drove back into town the streets were quiet and the radio stations were dedicated full-time to coverage of the attacks on New York and Washington. We arrived at my Aunt's home, turned on the television, and saw that all of the television stations were dedicated, again full-time, to coverage of 9/11. In fact, one of the larger station repeatedly showed CNN's news feed despite the fact that many Spaniards, as you can imagine, do not speak English.

The next night's soccer matches in the European Champions League (nominally equivalent to our NFL play-offs) were suspended in honor of the 9/11 victims and the Spanish government was quick to express its sorrow. Indeed, in a very moving ceremony, Spain's Crown prince, Felipe, visited with American service men and women (and their families) stationed at the U.S. Naval base in Rota, Spain.

Spanish newspapers churned out special editions dedicated to the attacks and the nation's attention was fully focused on the loss of life in the U.S. The next day, as I walked down the street of my hometown in Spain, strangers who knew me vaguely as "an american" walked up to me, hugged me with tears in their eyes and expressed their grief over the loss of life in the Unites States. In short, the
Spanish people were genuinely hurt, concerned and aggrieved by the events of 9/11.

Upon learning of the attacks on Madrid's subway, the President made brief remarks expressing sorrow over the loss in Spain on his way to two events, one commemorating 9/11 and the other a nearby political event. The afternoon of the bombing, on several news channels, the mouthpieces of the President and Senator Kerry bickered over which political side was, in fact, relying on "name calling" in the presidential campaign. The display was, to say the least, undignified at a time when so many body parts were still being collected in the Spanish capital.

President Bush often notes the support and loyalty of the Spanish people in his speeches but where is our loyalty to them? Is a brief display of sorrow on the President's way to scheduled events enough? Is the Secretary of State's signing of a condolence book enough? Even the laying of a wreath at the Spanish Ambassador's residence seems trite compared to Spaniards' reaction to 9/11.

The President prides himself on being a leader and on working to break the cycle of "politics-as-usual" in Washington. Perhaps he should act in support of that rhetoric and show leadership at this time of crisis? Instead of engaging in crass politics, why not address our nation and the Spanish nation during this difficult time and express
true solidarity with the Spanish people. In short, why not lead?

The question, "Why do they hate us?" is bandied about a great deal in the types of liberal magazines that the President no doubt abhors. Perhaps "they" resent us because they care about us more than we care about them. We should expect the President to actually lead and show Americans and the rest of the world that we do care about others, we suffer with them, in the same way that they care about us and suffer with us. It may not lead to electoral votes or increased campaign contributions, and being a true leader is rarely politically expedient, but it is the right thing to do.

I, and others, hope that the President provides the type of leadership that the greatness of his office deserves and demands.

Manuel S. Varela
Attorney with the Washington law firm of Baach Robinson & Lewis PLLC
3847 Rodman Street, NW
Washington, DC 20016

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