Emilio Bernal Labrada, miembro de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, es autor de La prensa liEbre o Los crímenes del idioma.
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Language, Our Daily Fiesta |
CUBA EN LAS VEGAS
Aunque no se crea, hay un pedacito de Cuba en Las Vegas. Se llama “Havana Night Club” y es eso precisamente: un club nocturno habanero, diríase al estilo del fabuloso Tropicana, montado en un céntrico hotel de la ciudad.
¿Que cómo llegaron allí los artistas y cómo se quedaron, a pesar de los pesares? Aunque es historia larga y accidentada, intentemos resumirla. El espectáculo mismo se encarga de relatar la odisea mediante un video al comienzo, a modo de explicación. La compañía de artistas se encontraba en gira cuando les tocó presentarse en la despampanante ciudad del juego y la diversión. Fue entonces cuando todos, absolutamente TODOS –unos cincuenta en total– decidieron quedarse y pedir asilo (a lo cual tienen derecho los cubanos que lleguen a tierra firme estadounidense).
Como nunca había pasado nada igual, y ya sabemos el pánico que le tiene cualquier equipo gobernante norteamericano al dueño y señor de la isla caribeña, las autoridades trataron de disuadirlos alegando el empeoramiento (¿?¡!) de las relaciones. Nada, preocupados por no provocar la ira de “El Loco”, como le dicen en su tierra al Jefe.
En resumidas cuentas, por fin tuvieron que concederles su derecho y los artistas empezaron a buscarse el sustento con su espectacular talento. No fue fácil hasta que Siegfried and Roy, el famoso dúo de magos que hacían desaparecer a tigres blancos, decidieron patrocinarlos y los respaldaron para montar su propio espectáculo en el hotel “Stardust”. Los artistas, por cierto, tuvieron que abandonarlo todo: familia, cónyuges, hijos, pertenencias y hasta el derecho a regresar a su patria, negádoles para siempre por El Loco, aunque fuera con fines de visitar a sus seres queridos. Pero esa es otra historia..
Así que, recién llegados a la ciudad que ilumina el desierto, allá nos dirigimos, al “Havana Night Club”. ¡Qué espectáculo, amigos! Hora y media de la mejor música cubana, baile, números folclóricos alusivos a la tradición criolla, afro y española, todo ello desbordante de alegría y aire festivo. También, un segmento dedicado a evocar el legendario ambiente de los clubes nocturnos habaneros de los años cuarenta y cincuenta.
Ni la menor señal de tristeza, es claro, por haber tomado tan drástica determinación. Todo el espectáculo es un festejo de gracia, animación y simpatía, con acordes y ritmos contagiosos de carnaval habanero, cadenciosos compases que varían a cada momento, evocación de figuras legendarias de la música cubana y latinoamericana como Beny Moré, de géneros como el mambo el cha-cha-chá y el bolero, y números de conga y rumba…
La compañía ha sido todo un éxito no solamente en Las Vegas sino en Miami, Tampa, Nueva York y Los Angeles, donde ya se ha presentado. Y seguramente lo será, igualmente, cuando llegue a otras ciudades norteamericanas.
La historia de este grupo artístico sin duda merece contarse más ampliamente en otro contexto, como sería el de un libro. Es cosa que nos proponemos hacer de manera bilingüe, puesto que merece divulgarse para conocimiento general por su calidad humana y porque sirve de antídoto a la gran mentira de que la Cuba de hoy es un paraíso donde todos viven felices y contentos. O más bien, ¡felices y contentos si pueden escapar!
P.D. Andy García : ¿dónde estás? Este episodio es digno de una película como la soberbia producción “For Love or Country” (producida, dirigida y protagonizada por el talentoso Andy), que relata de manera entretenida, musical y conmovedora, la escapatoria de Cuba del trompetista Arturo Sandoval.
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MICHAEL JACKSON NO ES CULPABLE
No, no es culpable, amigos. No es culpable de la retahíla de delitos que se le imputan, sino de MUCHOS MÁS. Delitos, por cierto, que no solamente desconocemos, sino que ni siquiera sospechamos. Cuando se es TAN, pero TAN inmensamente rico, es demasiado lo que se puede hacer, allanando el camino con recursos, favores y demás oropeles, para salirse con la suya en todos los sentidos.
Si no, Tomemos, por ejemplo, a Raúl Salinas de Gortari. Todas las cárceles del mundo juntas no bastan para retener a un criminal –al pan, pan y al vino, vino– que posee una fortuna centimillonaria con la cual comprar su libertad. Aunque años le lleve. (¿Estuvo de veras recluido todo ese tiempo? Hmmm.)
O si no, ¿quién mató a la mujer de O. J. Simpson? ¿Dónde está el asesino que dijo el Sr. Simpson que iba a buscar para hacerle justicia a la pobre de su mujer y al acompañanate de ésta? ¿Lo andará buscando por las canchas de golf de la Florida?
O bien, ¿qué hace la justicia mundial –léase la ONU, la OEA o Estados Unidos– en contra de bandoleros y terroristas internacionales como el Infidel del Caribe, el golpista que detenta el poder en Venezuela y siembra tormentas de sangre en Colombia, Bolivia, Ecuador y otros países? ¿Estarán muy ocupadas las fuerzas del bien en el Medio Oriente? (Hemos oído de boca de Chávez –créase o no– que “Cuba es el modelo a seguir”. Bueno, ¡pobre Venezuela! No sabe lo que le espera.)
Esperen, hay más. En lugar de enjuiciar al criminal del Caribe, la justicia está persiguiendo a un ex agente de la CIA, Luis Posada Carriles, que tuvo la osadía de hacerle la guerra al Infidel, tratando de remitirlo al otro mundo y librar a Cuba y al planeta de su satánicas garras.
La justicia, por si ustedes no lo han comprobado, persigue a quien puede y no a quien debe. El bíblico chivo expiatorio sigue pagando, sécula seculorum, por los conspiratorios pecados de los culpables. Si no, pregúntenle a Lee Harvey Oswald. Pero, ¿para qué extendernos? Pudiéramos hacerlo ad infinitum.
Ah, pero nos ripostarán: “Jackson tiene que ser inocente porque así lo ha dictaminado el tribunal”, ¿no? Pues lo siento mucho, pero la justicia NO lo ha declarado INOCENTE. Lo que ha hecho es declararlo NO CULPABLE, que es muy diferente.
En realidad, es mucho más precisa la fórmula justiciera de Escocia, cuyos tribunales dictaminan “NOT PROVEN”, o sea “culpabilidad no demostrada”. El acusado puede ser tan culpable como un sicario profesional, pero si las pruebas se estiman “insuficientes”, pues reo a la calle tan campante como cuando compareció al juicio.
¿Pensó alguien que la justicia iba a poner tras las rejas a un personaje tan poderoso? Amigos, desengañémonos. La justicia poco o nada puede en tales casos, aunque prefiero la nuestra a los pelotones de fusilamiento autoritarios. Pero sospecho que en este largo y aparatoso juicio lo que ha habido, más que nada, es la codicia de quienes se han querido aprovechar de la debilidad personal de Jackson. Es decir que los propios padres del niño se lo han echado irresponsablemente de carnada, a fin de lucrar millonariamente. Porque ¿quién, a estas alturas, no sabe ya que no pueden ponerse niños al alcance de un conocidísimo pederasta como él?
Otra cosa será el juicio civil que acaso le ponga la familia de la criatura para proseguir su búsqueda de jugosa indemnización, que no de castigo por abuso del menor. Vale decir, en tales condiciones, que tanta culpa tienen los padres de la criatura como el propio Jackson.
Cuando la justicia yerra el tiro por tan amplio margen, en un caso tan sonado, tenemos que echar mano de la lógica y no de los leguleyismos y preguntarnos: ¿qué nos dice la lógica? Más concretamente, ¿quién mató a la mujer de O. J. Simpson? Claro está que tiene que haber sido un asesino DESCONOCIDO, que sigue suelto por los campos de golf de la Florida, y que nunca será castigado por la justicia –la cual, efectivamente, es totalmente ciega– porque no quiso ver las pruebas.
Nada, que lo que está DEMOSTRADO es que los culpables escapan y los inocentes reciben castigos inmerecidos. Como decíamos, los Michael Jackson de este mundo son, oficialmente, NO CULPABLES.
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ACOSO AL IDIOMA
No sé de dónde salen las redacciones noticieras con que nos bombardean nuestros amigos los espanglófilos presentadores, pero he aquí una joyita: hablándonos de la semana santa y la pasión de jesucristo, nos comunicaron que en un país hispanoamericano se lleva a cabo «una representación tan antigua como hace 162 años».
Nada de «años de antigüedad», sino la sintaxis anglo de «tan antigua como», lo que, en combinación con el verbo «hacer», forma una lindísima jerigonza que no tiene sentido ni en inglés ni en español. Porque según nuestra expresión tradicional el concepto se manifestaría diciendo, por ejemplo, «una representación que tiene tantos años de antigüedad o bien «…que data del año tal» o «…de hace tal número de años».
Ahora que está de moda hablar del acoso, sobre todo sexual, diríamos que sin duda se trata de «acoso al idioma». Lo traemos a colación porque se están empleando con inusitada frecuencia los adverbios terminados en –mente, que antes brillaban por su ausencia. Y ya saben ustedes de dónde proviene esa costumbre, que en inglés es más eufónica y cotidiana gracias a la terminación en -ly. De ahí que dé lo mismo, en ese idioma, emplear el giro «sexually harrass» que el de «sexual harrassment».
Observemos que en español NO da igual comparando ambas frases:
X acusó a Y de haberle acosado sexualmente
X acusó a Y de acoso sexual
No les vamos a aburrir con más ACOSADORAS y ACUSADORAS explicaciones porque la cosa y el caso se caen de su peso.
Pero sí vamos a comentar otra joyita de redacción que en pocas palabras reúne tantos errores que parece un acertijo. Es decir, que fuera de contexto –y no lo olvidemos, sin saber inglés o al menos espanglés--, sería prácticamente imposible de descifrar.
Reza así la frase en cuestión: «renombrar el acta del crimen con su nombre». Les damos la pista de que NO se trataba de un «acta» que daba cuenta de un delito (como sería un «acta policíaca», por ejemplo), y ni siquiera de una ley (act), sino de un PROYECTO DE LEY. Y el caso no es que fuera de mucho RENOMBRE, sino de CAMBIARLE EL NOMBRE poniéndole el APELLIDO del legislador. (Por cierto que cabría aclarar que «first name» no es «primer nombre» –como suelen decir los espanglófilos—sino «nombre propio» o «de pila», en tanto que «last name» es «apellido».)
Y por si eso no bastara, les comentaremos que no se trataba de CRIMENES sino de delitos. O sea, que en buen español (¿se acordarán los señores presentadores?) la frase hubiera sido ligeramente más inteligible con la siguiente y sencilla redacción: «cambiarle el apellido del título al proyecto de ley contra la delincuencia».
Pero como ya, infortunadamente, estamos acostumbrados a esta clase de ACOSO idiomático, y no hay ley que castigue el DELITO de lesa lengua, pues seguiremos dándole RENOMBRE al espanglés por mucho que quisiéramos CAMBIAR el rumbo de las cosas.
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CUESTIÓN FRONTERIZA
Hablamos de dos fronteras. Una, internacional, la méxico-norteamericana, y la otra interlinguística, la anglo-hispana. Ambas se están desdibujando y emborronando, al punto de que ya no se distingue bien donde termina un ámbito y empieza otro. Algunos abogan por suprimir las fronteras, y otros por reforzarlas. Otros llegan al extremo de querer fundir los lados opuestos en uno solo . Pero ambos extremos parecen desaconsejados. Lo de la frontera internacional es cuestión política, muy delicada, que mejor sería ni tocar siquiera. Pero de una cosa podemos estar seguros: los hispanos, hoy próximos a ser el núcleo mayoritario en grandes porciones sureñas de Estados Unidos, nunca van a pronunciarse a favor de debilitar a la Unión, y ni siquiera en pro de modalidades más autonómicas de gobernación regional . Es decir... hasta que surja un demagogo que arrastre multitudes y logre arranques de populista entusiasmo, todo ello desencadenado por un incidente o causa que provoque una chispa explosiva. ¿Verdad que parece una pesadilla?
Pues sí. ¿Sería el “sueño (norte)americano” puesto de cabeza? Pues también. Pero debemos meditarlo como una posibilidad. Porque siempre corremos el peligro de caer en manos de un manipulador que transforme en realidad ese su “sueño” personal de poder que pretendería transformar en realidad a base de nuestras emociones y aspiraciones. También los alemanes eran un pueblo inteligente, laborioso y civilizado, y miren como Hitler los hizo, temporalmente, violentos y desalmados. Por no decir totalmente desquiciados. Y del Infidel mejor ni hablar. Aunque los cubanos no lo quieran ver ni en pintura, pocos se atreven a hablar en su contra, y nadie puede votar, ni menos BOTAR.
Pero es la frontera linguística la que hoy nos interesa y he traído a colación el tema fronterizo obligado, casi, por un comentario que oí en la televisión. Si tratándose del tema político hay buenas razones para respetar las fronteras y no pretender ignorarlas, más las hay en el caso idiomático, porque son dos las víctimas de semejante asalto: el español y el inglés, y sus respectivas culturas. Cabe recordar aquí el famoso axioma: “idioma es cultura”. Decía en su mejor imitación del castellano uno de esos esforzados lectores de noticias –léase presentadores– que alguien justificaba la actuación de las patrullas fronterizas informales a base de que “los guardafronteras [entiéndase los oficiales] no están haciendo su trabajo”. Claro que es perfecto español, pues no hay ninguna voz anglicista ni se ha tenido el mal gusto de usar una palabra en lengua inglesa.
Ah, amigos, pero sí hay un anglicismo. ¿Saben cuál es? Es el anglicismo de pensamiento: estaban pensando en inglés. Porque en nuestra cultura, no se expresa así el concepto. Inconfundiblemente, estaban transliterando “not doing their job”. Concepto éste que en nuestro idioma corresponde a “no están cumpliendo con su deber”, O si quieren, “haciendo lo que les corresponde”, “cumpliendo su misión”.
Y para concluir nuestra MISIÓN de hoy vamos a darles otro ejemplo del anglicismo de pensamiento: está en esta frase: “Juan Pérez, el hombre al centro de un escándalo sexual”. Muy curiosa esta frase, no sólo por el aspecto sintáctico sino por el de la lógica. Deducimos que el traductor de la noticia lo hizo al pie de la letra, dejándose llevar por la redacción anglo que, según el estilo predominante en ese idioma, hizo uso de la frase “at the center” y la innecesaria muletilla “man”,. En español diríamos, con más economía y dinamismo, “Juan Pérez, eje de un escándalo sexual”.
Larry DeWitt is an historian and self-described political populist. Larry is a specialist in 20th century U.S. history and public policy. Born in the Southwestern U.S., he has lived in the East for the last 18 years. His commentaries on politics and society still retain the populist spirit of the rural West.
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Jesse Helms Memoirs Proving that some troglodytes do not change their spots, three years after retiring from the U. S. Senate, Jesse Helms, Republican of North Carolina, is offering up his memoir of his life in politics (Here's Where I Stand (1)).
Standing somewhere firmly--even if it is in a pile of bullshit--is apparently what brings self-respect to Republican politicians these days, and it is what gives them bragging-rights over Democrats. The book will be forthcoming from Random House in September, and already Helms has been giving interviews, and excerpts have been published in newspapers in North Carolina and around the country. So it is not too difficult to find out where Jesse Helms "stands." [more]
Eric D. Goodman is a professional writer and editor. He is winner of the Newsletter on Newsletter’s Gold Award for superior electronic newsletter editing and is a two-time finalist in the Chesterfield Writer’s Film Project founded by Steven Spielberg’s Amblin Entertainment. Eric writes both fiction and non-fiction. One of his novels, Thirteen to Gorky, is set in Russia. "Vodka in the Sun" was originally published in "Travel Insights". Eric resides in Baltimore, Maryland with his wife and daughter. Contact Eric at edgwriter@hotmail.com to discuss reading, writing and Russia.
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Vodka in the Sun:
Don’t Judge a Country by its Airport
As the major international airports of the world go, Moscow’s Sheremetyevo Airport is not highly regarded by savvy travelers. Although it must be said that they’re working on it—the airport has improved in the past ten years as they’ve shifted from socialism to capitalism.
I remember in 1994, when I first arrived in snowy Russia. Armed guards barked directions to us in their native tongue. We descended a long staircase into a dark, dreary dungeon. Several booths stood before us, each with a passport controller ready to admit or dismiss us. There was a separate line for foreigners. While the lines for citizens appeared to flow, the lines for foreigners seemed to stand still.
The armed guards made sure everybody was in place—they pointed casually with their automatic weapons and yelled at those who dared to inch over the yellow line.
The restrooms proved that airplane stalls aren’t that bad. For toilet paper, small cut-up sheets of “ USSR” stationary rested in a container next to a toilet bowl that lacked a seat.
I greeted the passport guard with a smile, and my passport and visa. He looked sternly back, void of any emotion but contempt. After a few long drags of his cigarette, he let me go through.
Then there was the acquisition of luggage. Freelance cart-renters attacked us, asking to carry our luggage for hard currency. The customs line was not easy, but it wasn’t any worse than New York or Dulles.
Finally, we made it out of the dimly lit airport into the crisp air and bright light of the outdoors—where a dozen freelance drivers offered to taxi us. Fortunately, we had some help from our Russian friends. Without them, I wonder if we could have navigated the airport scene.
Much has changed at the airport, however. While it’s still surprisingly unwelcoming and the lighting is strangely dim, Sheremetyevo airport has made improvements. The guards are less aggressive. The lines flow equally for foreigners and citizens. The passport controllers and custom officers, while not polite, are not rude and do not appear angry. I wouldn’t go as far as to say that the restrooms are immaculate, but they have been modernized and the paper comes on rolls. And the carts are free! Outside, we saw the line of official taxis before the freelance drivers could get to us.
But Sheremetyevo is still far from user friendly. So, travelers beware. And expect the unexpected. Even when it comes to things as simple as flight times, remember that the customer is not always right—even when you have it in writing.
When it came time to leave Russia more recently, in summer 2002, we arrived at the airport three hours early. It’s a good thing we did; when we reached the first of two lines for checking in, we discovered that, unknown to us, our flight had been rescheduled and was leaving an hour earlier! And since it takes forever to get through the convoluted and poorly organized lines, we would have missed our flight had we not been the full three hours early.
It may be a good idea to call ahead to be sure that your flight is on schedule. But based on my experience, your attempts to call and get information may be difficult. So regardless if what information you’re able to secure over the phone (if any) be early. My suggestion would be four hours early when flying out of Sheremetyevo. Unless you wish to end your trip spending the night in a darkened airport on an expired visa.
La Cita, por Butanito
Hace unos dias, ví una deliciosa comedia irlandesa, llamada Waking Ed Divine. En un tramo de la película están en un velatorio con el protagonista dando el discurso, cuando de pronto empieza a hablar y a elogiar a un amigo presente y con vida, en vez de al difunto. Y pensé, yo: “Coño, ¿porqué tenemos que esperar a que un amigo al que queremos se muera para poder decirle las cosas que hubiéramos querido decirle?”.
Habíamos quedado en vernos en Baltimore, mi otra patria chica, que cada vez es más grande y más incómoda. Cada vez voy menos por una única y melancólica razón: cada vez me quedan menos amigos. Han ido muriendo y no siempre por orden cronológico: EugenioGestido, el Dr. José Ardaiz, Ricardo “El Flaco”, Nino Ramos, Fernando Fontelos, Tomás Sanz.
¿Es cierto eso de que ser Viejo es como ser superviviente de una Guerra en la que han caído casi todos los camaradas que combatieron cada dia con nosotros? ¿y que la vejez, por mucho que se vea venir desde lejos, llega inesperadamente, de pronto? No saltas de la silla, te levantas, que es una acción distinta.
Yo sin embargo, dí un salto cuando me enteré que mi amigo, ese que tiene nombre de whisky escocés, ya no estaba con nosotros. Teníamos una cita. Nos íbamos a ver en el Zorba del Greek Town, donde siempre, e íbamos a hablar de lo de siempre… de Oscar de La Hoya, de Mike Tyson, del Camarón de la Isla, de las sevillanas; me haría contar los chistes, sobre todo el de ¿guerritas a mí? de las tapas, del futbolín, de Paco Mora y sobre todo de mujeres. Nunca de política, ni de elecciones. Esas cosas aunque sean parte de la vida no deben acapararla porque hay más cosas, muchas más.
No sabía nada de su enfermedad, nunca me habló de dolencias, sino de proyectos. Era muy alegre y muy educado, tan bien que ni me regañaba cuando yo insistía con los Metaxas, ese brandy griego que tantos disgustos me ha dado en la vida. Había dejado de beber y hacía gimnasia en bicicleta, dos cosas temerarias. Estaba bastante calvo, llevaba dos infartos como si fueran medallas de Guerra y en lo único que era injusto era en que no hablaba mal de nadie. Era un profesor sobre todo. Pero tambien cantante, guitarrista, bohemio, escritor, notario, obispo (nunca supe bien de qué religión) y analista. Tenía 5 kilos de grasa y 200 kilos de corazón, sentido común y lógica aplastante. Era un hombre en toda la inmensa extensión de la palabra. Hablé con su mujer por teléfono. Si hay algún micrófono allá arriba, se escuchará el famoso “Ele, ésto no se ve ni en Nueva Yol”
Por lo pronto yo no fui nunca más al Zorba.
Butanito. P.Rico, 8 de mayo de 2005.
por Fermín García Rodríguez
Si una vaca se vendiera como un coche
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LECCIONES DE ESTRATEGIA EMPRESARIAL. Una presentación "Power Point" ¡De risa!
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Americanos y paranoias. Una presentación "Power Point"
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Cosas de familia
Basado en hecho real hace varios años en Francia y publicado en un
periódico:
"Estimado señor Ministro de la Defensa Nacional, permítame presentarle
respetuosamente el caso siguiente, referente a mis situación
personal, con el fin de solicitar mi baja inmediata de mi deber del
servicio militar.
Tengo 24 años, y estoy casado con una viuda de 42, la cual tiene una
hija de 25 años.
Mi padre se ha casado con esta última.
En la actualidad mi padre se ha convertido pues en mi yerno puesto que
se ha casado con mi hija. Por consiguiente mi hija que es también mi
nuera, se ha convertido en mi suegra, ya que es la esposa de mi
padre...
Mi mujer y yo hemos tenido un hijo en enero. Este niño se ha
convertido en el hermano de la mujer de mi padre, lo que equivale a
ser el cuñado de mi padre.
Como consecuencia, es ahora mi tío, puesto que es hermano de mi suegra.
Ahora bien, como hemos dicho, ya sabemos que mi hijo es también mi tío.
La mujer de mi padre en navidades ha tenido un niño que es a la vez
mi hermano, ya que es hijo de mi padre, y al mismo tiempo mi nieto
puesto que es hijo de la hija de mi mujer.
Como resultado, soy ahora
el hermano de mi nieto, y como ya sabemos que el marido de la madre
de una persona es el padre de esta persona, resulta que soy padre de
mi mujer, y hermano de mi hijo. Por consiguiente soy mi propio abuelo.
Por este motivo, Señor Ministro, le ruego que me conceda el derecho a
regresar a mi hogar, ya que la ley prohíbe terminantemente que el
padre, el hijo, y el nieto sean llamados a filas al mismo tiempo.
Confiando en su comprensión, le mando un muy cordial saludo."
(El artículo publicado explica al final que esta persona fue eximida
del servicio militar obligatorio con la siguiente mención en su
expediente:
"Estado psíquico inestable y preocupante, con trastornos mentales
agravados por un clima familiar muy perturbador...")
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