Emilio Bernal Labrada, miembro de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, es autor de La prensa liEbre o Los crímenes del idioma.
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Language, Our Daily Fiesta |
«EL UNO ANIVERSARIO»
Tratándose de aniversarios, natalicios, cumpleaños, etcétera, amigos, parece que ya podemos olvidarnos de los ordinales.
Leemos que se acaba de cumplir «el quince aniversario» de la desaparición del escritor cubano Reinaldo Arenas, uno de los pocos que no se hizo famoso y poderoso por comulgar con el Benefactor de cierto país isleño, sino A PESAR DE no…, que es mucho más difícil.
Bueno, pero dejando a un lado la política para concentrarnos en el idioma, no es ni con mucho el único ejemplo. Por aquí, acá y acullá, leemos «el treinta y cuatro aniversario” de tal cosa, «el cuatrocientos aniversario» de tal otra y «la veintiún etapa» de lo de más allá. Es más, la antigua norma ya viene a ser el equívoco, y la rectitud (gracias a Dios) es lo que brilla por su ausencia.
Excelente idea, puesto que así simplificamos el idioma y, según las palabras de un célebre escritor cuyo segundo apellido rima con «Parques» –que está permanentemente enclavado en el campo político opuesto a aquel en que (¿ilusamente?) puso Arenas su fe–, podemos «jubilar la gramática» y acaso despreocuparnos también de la ortografía y otras normas que nos complican la vida y escribirlo todo como nos dé la real gana, cada cual como se le antoje.
Miren, amigos, si la revolución es buena en el ámbito político, ¿por qué no va a serlo en el idiomático? Simplemente hacemos tábula rasa de las normas y nos ahorramos todos el trabajo de expresarnos de modo uniforme, inteligible y (supuestamente) correcto.
Ya pasó de moda, pues, hablar del «primer aniversario», porque, ¿para qué, si «el uno aniversario» se entiende perfectamente? Además, podemos descartar el antañón término «cincuentenario», ya que se puede decir «cincuenta aniversario». Lo mismo podemos hacer con el arcaico cultismo (¡uf!) «sesquicentenario» y reemplazarlo con «ciento cincuenta aniversario». Resulta un poco más largo, pero, en fin, mucho más claro. ¿Aplanarlo todo no es, acaso, más democrático?
De paso, jubilemos de una vez «centenario» y «milenario». ¿No tenemos, para eso, «el cien aniversario» y «el mil…»? ¿Para qué complicarnos la vida?
Total, los ordinales no son más que una complicación. Imagínense, para un número tan sencillo como quinientos cincuenta y uno hay que decir «quingentésimo quincuagésimo primero». ¿Qué lío, no? Claro, dirán algunos, siempre podemos usar los cardinales (no «cardenales», por favor, que son prelados católicos y otras cosas) como Dios y la gramática mandan, es decir, después de la voz con que se combinan: «el aniversario [número] quinientos cincuenta y uno». Pero, ¿para qué molestarnos en enrevesar las cosas?
Conforme a este concepto, ya podremos empezar a desearnos, por ejemplo, «feliz 2006 año», en lugar de «feliz año 2006», y «el dos lunes de cada mes» en lugar de «el segundo lunes…», así como «el tres intento» en vez de «el tercer intento…». Porque da igual y se entiende, ¿no? Nada, que se impone la simplificación, amigos, porque de alguna manera tenemos que liberarnos de la tiranía de las reglas y normas que nos hacen la vida imposible. Ah, ¡ya respiro aires de libertad!
De paso, jubilemos también la concordancia de género (no sé si están listos aún para la de número, pero ya pronto la abordaremos, no se preocupen). Como habrán observado mis perspicaces lectores, ya empecé este lance (arriba: párrafo tercero –perdón, TRES párrafo–) con «la veintiún etapa», en que me burlo olímpicamente de esa concordancia (todo el mundo lo está haciendo, sobre todo nuestros amigos los locutores noticieros, pioneros de este movimiento), ya que lo más común –y un poco primitivo– hubiera sido «la veintiuna etapa» (no la correctísima «etapa veintiuna», por favor, ni menos la prehistórica «vigésima primera etapa»).
Es este, amigos, el UNO día de nuestra liberación del yugo de las reglas, normas y costumbres establecidas. ¿Qué les parece? Y si seguimos por este camino, pronto iremos celebrando, casi sin darnos cuenta, el DOS, TRES, CINCO y DIEZ aniversarios gloriosos de nuestra libérrima voluntad de progreso. Ya lo dijo un gran filósofo chino: «el viaje más largo comienza con el UNO paso».
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CÓMO « USAR « LA PRECAUCIÓN
No sabría yo con precisión cómo se «USA» la precaución, preferiblemente sin que se gaste mucho. Y siendo cauteloso, no quisiera quedarme sin una buena reserva de ella, por si acaso.
Pero así nos lo dicen los voceros de la noticia, como si la precaución fuera pasta de dientes o jabón de baño. ¿Será que copian esa construcción del inglés «use caution»?, nos preguntamos. Pues parecería que sí, porque de otra manera habría que cambiar nuestro tradicional refrán para que rezara así: « Hombre que usa precaución vale por dos.»
¿Verdad que suena raro? ¿Será porque, en realidad, debe decirse «hombre precavido»? (Por otra parte, la precaución, en otros contextos, es cosa que se «tiene » y no se «usa».)
También acaso debiéramos «EXTENDER nuestras condolencias» –según la forma de hablar de estos mismos voceros– a quienes así se expresan. Porque nos duele y nos conduele que «usen» tal expresión –copiada de ya saben ustedes dónde cuando en español lo que se hace con las tales condolencias es DARLAS.
En la misma emisión noticiera se comentó el triste problema de los indocumentados que arriesgan la vida para cruzar la frontera México-norteamericana y tratar de hacer su vida en un clima económico más holgado. Pero, nos aclaran, hay regiones y lugares donde se da a estos inmigrantes una recepción mejor. Entre tales lugares figura la ciudad de Austin, capital de Texas, que afirman ha llegado a ser una «ciudad santuario» para los indocumentados. Bueno, tanto como «SANTUARIO » no sé, porque según el Diccionario, esta voz significa «templo» donde se venera la «imagen o reliquia de un santo de especial devoción», y no creo que sea eso lo que quisieron insinuar.
Nos parece, más bien, que se trata de una ciudad muy hospitalaria o acogedora, donde hallan REFUGIO los inmigrantes, y ello nada tiene que ver con santos ni con ceremonias religiosas. Pero ya ven ustedes que se han dejado atraer por el cognado, «sanctuary», que en el inglés moderno ha adquirido esa acepción.
No sabemos dónde TERMINARÁ esta tendencia. Lo decimos así para ponernos a tono con ella, puesto que así, y solo así, lo dicen nuestros amigos de la noticia. «Debido a un accidente, el niño terminó en el hospital», nos informan. O si no, «tras el choque, el vehículo terminó en la cuneta». No sabemos cómo ponerle TÉRMINO a tanta « terminación«, pero se nos ocurre que acaso sea útil contrarrestarla empleando los giros y expresiones tradicionales que nos llevarían a decir que no sabemos «a dónde IRÁ A PARAR» esta costumbre, o bien, acaso, a dónde «IRÁ A DAR» un «vehículo» lingüístico tan descontrolado, con el cual a diario tanto atropellan al idioma.
Pero debe ser que siempre estamos «en el lugar ERRÓNEO, en el momento EQUIVOCADO», como nos lo comentaron en una de estas emisiones para explicar por qué un automóvil arrolló a una señora que estaba a las puertas de una tienda, sin haberse metido con nadie. ¿No será –preguntamos– que la pobre señora sencillamente estaba DE MALAS? ¿Por qué, luego de arrollarla, la van a acusar, encima, de «errónea» y «equivocada», cuando ella no había cometido falta alguna?
Ah, pero queda claro si vamos a la fuente: «wrong place, wrong time», que es el equivalente de lo ACCIDENTAL, del AZAR o de la MALA SUERTE. Propongo que TERMINEMOS de una vez y por todas con una costumbre tan dañina para el idioma español, que así IRÁ A PARAR directamente al hospital.
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LA «SEXIPUBLICIDAD» Y SUS «RESULTADOS»
Los dichos –o mejor, los dicharachos–, son hoy la norma idiomática de la publicidad. ¿O será al revés, que la publicidad crea y difunde los dicharachos? Comoquiera que sea, constituye uno de los principios de la comunicación, o de lo que podríamos llamar «propaganda mediática».
Pero hay otro principio que, unido a los dicharachos, forma una combinación publicitaria irresistible, inevitable. No tengo que decirles, amigos, de lo que se trata porque ustedes seguramente son mayores de edad. Y la sexualidad –eso que antes apenas podía insinuarse– impera en todos los ámbitos para difundir, propagar, vender, prestar o regalar (no voy a contar el chiste, no se preocupen) hasta el más mínimo adminículo que imaginar podamos. De ahí el neologismo que estreno en el título: «sexipublicidad».
Bien. Así las cosas, creo que podemos abordar el tema sin el menor peligro de escandalizar a nadie. Y perdón si aún queda por ahí alguna señora de la Liga de la Decencia. El caso es un anuncio que propugna la conveniencia de hacerse la prueba del sida antes de hacer aquello sin lo cual no estaríamos en este mundo. ¡Muy buena la iniciativa! Es de gran importancia, sobre todo para la juventud, que es la que más se deslumbra con esa sexipublicidad (no hay manera más breve de calificarla) y se deja llevar por su canto de sirena sin pensar en esas fantasías de enfermedades venéreas y concepciones imprevistas que tanto denuncian esos vejestorios de más de cuarenta años (¡imagínense, qué saben ellos!).
Hasta aquí, fenómeno. Lo malo es que al concluir el anuncio publicitario, que con innegable interés público, anima a una pareja a hacerse la prueba para determinar si está presente del virus del sida antes de lo que sabemos, su impacto final queda definitivamente estampado con el siguiente lema: «Puedes vivir con el resultado». A lo cual podríamos agregar, lamentablemente, que el tal resultado también puede implicar lo contrario –una sentencia fatídica–, o al menos, para ser justos, motivar un tratamiento para aplazar ese final al que todos inexorablemente estamos condenados.
Digámoslo otra vez, a ver qué tal les suena: «Puedes vivir con el resultado». Si, como creo, no parece muy convincente, es porque carece del matiz de la lengua de origen en la que con cierto ingenio y fue concebida: «You can live with the results». En inglés tiene un sentido doble (no «doble sentido», por favor, ya que no estamos haciendo sexipublicidad): primero, el de que uno puede prolongar su vida gracias al resultado y, segundo, el de que uno puede CONVIVIR con ese resultado, sea cual sea (si es que se puede personalizar algo tan impersonal). ¿Estamos?
Para colaborar con esa encomiable campaña, me permitiría sugerir algo de sabor más hispánico, que no fuera una simple transliteración. Digamos, algo tan sencillo como ponerle ese «con-» y decirlo así: «puedes CONVIVIR con el resultado». Pero, ¿no podríamos ingeniar algo más impactante, dicharachero y con «gracejero»? (Disculpas a las academias de la lengua por pecar de neologista.) Digamos, por ejemplo: «Háztela y disfruta más de la vida». Me refiero a la PRUEBA, naturalmente, amigos sexipublicitarios. Ya sé lo que están pensando.
Pero para rendirles la debida pleitesía a la moralidad y las buenas costumbres, ¿por qué no: «A prueba hecha, convivencia más segura»? Ahí sí que hay un «doble sentido», pero en serio.
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¿«LATIN GRAMMIES» EN ESPAÑOL?
Felicitaciones a los organizadores y participantes de este fabuloso acontecimiento musical que promueve nuestra música y por ende nuestra cultura y nuestro idioma. Es la primera vez en el quinquenio de su existencia que se efectúa el espectáculo de la ceremonia completamente en espa ñ ol, transmitido todo por Univisión, la cadena hispana más importante del país. Ha sido una excelente noticia y acontecimiento para la hispanidad de Estados Unidos y del mundo entero, gracias a la transmisión internacional.
Efectivamente, con algunas brevísimas traducciones de cortesía para los televidentes no hispanohablantes, todo se condujo en español. Eso sí, con una excepción que proclamaba A GRITOS el concepto contrario. Créase o no, en ningún momento identificaron el programa sino por su nombre en inglés: «Latin Grammies». Que si los «Latin Grammies» por aqu í , que si los «Latin Grammies» por acá, que cuánto orgullo que por vez primera se transmitieran los «Latin Grammies» totalmente en castellano.
Pero, ¿qué pas ó con el título? ¿ No quedamos en que se iban a transmitir completamente en espa ñol? Si así fuera, ¿no debían comenzar por el principio? ¿Qué pasó con los «PREMIOS GRAMMY»? ¿O es que estaban tan acostumbrados a hacer la premiación en inglés que se les olvidó castellanizar el título?
Cabe aclarar a los suspicaces y puntillosos que nos lean que el nombre del premio en sí ni se traduce ni se pluraliza. Si no, diríamos campantemente «premios Nobeles», «premios Oscares y «premios Planetas». Si bien el nombre del premio es abreviación de «gramophone» –«gramófono»– la voz «Grammy» ha venido a adquirir la cualidad de nombre propio y por lo tanto normalmente no está sujeta a traducción.
El resto de la producción, desde el punto de vista idiomático, quedó bastante bien. Si bien en el lenguaje hablado se cuelan siempre anglogazapos, no fueron muy notorios ni exagerados. Total, una noche de inolvidable música y alegría.
Así que, bien por los PREMIOS GRAMMY LATINOS, pero para el año próximo, por favor, adiós completo a los «LATIN GRAMMIES» en inglés.
Paco Mora es un romántico desfasado y, según él, también trasnochado. Siempre dijo que se encontraría más a gusto con un trabuco en la Sierra Morena al lado del bandolero JoséMaría "el Tempranillo" en el siglo XIX, que en el barrio griego de Baltimore en el que vive. Es por eso que, habiendo nacido muy tarde, algunos le llaman Paquito "el Tardecillo". Coloquio disfruta de sus vagarías por los terrenos fronterizos del lenguage.
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Divagaciones
por Paco Mora |
Cádiz
Cádiz, ‘la ciudad más antigua de Occidente’, ha representado desde siempre un auténtico enigma para la ciencia arqueológica. Este halo de misterio que la envuelve se manifiesta, fundamentalmente, en dos cuestiones esenciales para nuestra historia más remota. En primer lugar es plantearnos el problema de la ubicación de la primitiva ciudad de Cádiz. Pues, si bien es cierto que abundantes autores han tratado la cuestión, también es verdad que lo han hecho de forma marginal o sin la amplitud que hubiera sido deseable. En segundo lugar, es de destacar la falta casi absoluta de restos urbanos (excluidas las necrópolis), no solo de la etapa fenicio-púnica, sino de la época romana.
A cualquier observador atento, al conocer Cádiz, podía ocurrirle esto que el famoso viajero ingles Richard Ford escribía el pasado siglo; “Cádiz, aunque la ciudad más antigua de Europa, parece una de las más nuevas y limpias”. Los fenicios la fundaron hace unos tres mil años y fue desde entonces uno de los ejes sobre los que giró la maquina de nuestro desarrollo histórico. Pero de esta Cádiz trimilenaria apenas quedan señales. Su importancia para el comercio y para la Guerra la arrastraron a una historia agitada y convulsa, lo que unido a su apretada geografía (el mar se encuentra a la vuelta de cualquier esquina), han hecho desaparecer la ciudad antigua tan radicalmente como pregona su rotunda modernidad. Por unas cosas y por otras, no pudo Cádiz envejecer del todo.
De cuando en cuando, un hallazgo en el subsuelo reaviva el recuerdo de las Gades antiguas. Recientemente, el descubrimiento del hermoso sarcófago púnico de mujer, supuso una auténtica sacudida para los gaditanos. Pero este y otros muchos testimonios casi nada nos dicen de como era Cádiz en la Antigüedad; aunque sabemos bastante de su historia por entonces, y pocas cosas están tan vivas entre los gaditanos como su raingambre fenicia, la creencia de una ciudad hundida (La Atlántida), o la memoria de “Hércules Gaditanus”, el más ilustre de sus antiguos paisanos. Fue Cádiz una importante ciudad fenicia –citada en la Biblia-, y el romano-gaditano Balbo levantó junto a ella otra nueva que unida a la vieja colonia semita, dio lugar a una ciudad doble. La Didyme de que habla Estrabón; pero ya a fines de la Antigüedad estaba en plena decadencia. “Grande y opulenta ciudad en tiempos antiguos-decía Avieno en el siglo IV-, es ahora pobre, pequeña y abandonada, un campo de ruinas”.
Gadir que significa “recinto amurallado”. La perla fenicia. La “tacita de plata” moderna, es una ciudad llena de gracia y de luz. Cádiz y su provincia se ofrecen al visitante en todo su esplendor, deseables y llenas de sorpresas; desde la belleza y simpatía de sus mujeres-cantadas en coplas- hasta sus famosísimos vinos jerezanos (los finos, amontillados. Olorosos, manzanillas…….), pasando por sus toros bravos y sus caballos cartujanos. Sin olvidar sus chirigotas que, en los carnavales, le sacan chistes hasta al lucero del alba. Tierra generosa, abierta y receptiva para todo el mundo con sus fiestas, cantes y bailes simbolizados por sus tanguillos, alegrías….. Esos bellísimos pueblos blancos encaramados en sus bellas serranías, como Arcos de la Frontera, considerado el pueblo más bonito de España. Sus ciudades monumentales como Jerez, Algeciras, Sanlúcar, los Puertos y Tarifa donde dice la tradición que se encuentra el “mujerío” más bonito de Andalucía ¡¡¡Inefable Cádiz!!!, con sus callejas inundadas de flores y plantas, de casas encaladas tras cuyas puertas se adivinan esos patios andaluces llenos de verdor, fuentes murmuradoras y rajas escondidas.
Entre Cádiz y Sevilla se crían los toros más bravos y de más trapío de España. Asimismo entre ambas ciudades nació el cante flamenco. Ese cante que sale de los posos más amargos del alma andaluza; que canta a los amores trágicos, los celos sangrientos y a las “puñalás traperas”. También en la provincia de Cádiz tiene su cuna el más bello ejemplar de la raza equina: Esa joya llamada caballo cartujano. Junto al río Guadalete, los cartujos de Jerez comenzaron, siglos atrás, a criar unos potros alegres y unas jacas de sangre ardiente. Nace así el caballo cartujano, criado al son de los maitines. Esos potros y jacas “bailaoras” bracean lo mismo que si bailaran; al igual que las “jaquillas pintureras” de dos patas. Esas gaditanas postineras y garbosas que en el siglo XIX, -en la Guerra contra los franceses-cantaban aquellas alegrías:
……Con las bombas que tiran los fanfarrones
nos hacemos las gaditanas tirabuzones………….
Esas gaditanas de ojos azules y cabellos rubios. Ellas son esa fina y romántica Andalucía que va desde Cádiz, hasta los limonares, los claveles y las viñas de Málaga. Al igual que sus hermanas de ojos negros (de ojos tenebrosos y negros como el carbón), que en siglos pasados llevaban el clavel reventón en el moño y la navaja de siete muelles en la liga.
Ya en la Antigüedad eran famosas las bailarinas de Cádiz, con sus manos levantadas al cielo moviendo los crótalos que parecen que tienen vida propia. Esas manos de las andaluzas, siempre dispuestas para la caricia, para la ternura o para soltarle un guantazo al más flamenco.
Andalucía y Cádiz, esa tierra tan entrañable que da una clase de gente que no las hay en parte alguna; como el caso del famoso ganadero gaditano-sevillano de principios del siglo XX Fernando Villalón que perdió toda su fortuna tratando de conseguir un tipo de toro de lidia que tuviera los ojos verdes. Cuando murió-completamente arruinado por sus entelequias-, quiso que lo enterraran con el reloj andando. Ese detalle impresionante del reloj golpeando en su pecho bajo tierra, fue su epílogo y su principal estribillo.
“Vino, sentimiento, guitarra y poesía
son los cantares de la tierra mía.
Cantares,
quien dijo cantares,
dijo Andalucía…..”
Manuel Machado.
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Sentido Crítico
"El esplendor de los honores es como un Sahara, un inmenso vacío..." Sedar Senghor.
Vivimos en una época en que todos los valores se acaban y solo sobreviven los que están incorporados a la estructura social. El dinero, el placer sexual, el deseo de autoafirmarnos o, sencillamente el de triunfar. En cambio, todos esos valores que necesitan una justificación intelectual y un esfuerzo personal para ser vividos son considerados actualmente como ideologías. Aceptar esto, es a mi juicio un error; pienso que se ha llegado a esta situación como resultado de la crisis del marxismo. El marxismo despertó falsas esperanzas y ahora hay conciencia de esa falsedad, y no porque haya dejado de ser uno de los movimientos más sublimes de la humanidad, sino por la incapacidad de llevarlo a la práctica, pero al mismo tiempo el capitalismo carece de alternativa para el marxismo. Me parece indispensable recordar que el hombre no puede vivir sin esperanzas, porque estas forman parte de su dimensión. En las religiones y en las utopías sociales hay constantemente un paraíso, colocado al principio o colocado al final. La civilización de hoy tiene en sí algo realmente peligroso que no tiene que ver ni con el capitalismo ni con el socialismo.
Desaparece el mundo de los mitos, de las parábolas y de la fe, desaparece el mundo que, en cierto modo, controlaba todo lo obscuro, todo lo ajeno a la pasión fría, y esto, sin ese control, se ha vuelto salvaje. Vivimos en la época de las paradojas, de las invenciones humanas increíbles, pero también de la increíble ignorancia y fanatismo difundidos precisamente por esas invenciones.
Actualmente existe un seudo-moralismo que entusiasma a todos. Defendemos valores siempre que estos no nos quiten nada a nosotros mismos y mucho a los otros. Queremos ayudar a seres de otros países, a menudo alejados y ajenos a nuestra existencia porque no queremos comprometernos con nuestros conciudadanos. Nietzsche escribió "que el amor a lo lejano es muchas veces una transfiguración del odio a los vecinos, a los más próximos". Los recuerdos nos tiranizan o nos redimen, y solamente cuando se recuerda el pasado o se imagina uno el porvenir se inventan paraísos. Cuando uno recuerda su niñez, vuelven a la memoria las grandes reuniones familiares en que las actitudes de cada uno eran armoniosas, placenteras, solidarias. Ahora se vive de otra manera, ya no hay valores trascendentales, solo se defienden principios de simple convivencia. "Ráscame tú la espalda, que después te la rascaré yo", dice un proverbio inglés. Esto ha creado una persona tremendamente negativa que no había existido con la fuerza que tiene hoy. Hay un viejo dilema que planteaba no recuerdo en este momento que filósofo) que es el "ser y tener". en esta época lo importante es tener, acumular mucho, pues se vale cuanto se tiene.
La vida no se improvisa, suelen decir los sabelotodo, la vida se diseña, se organiza con esa maravilla que tiene la importancia de los acontecimientos futuros, como el descubrimiento del amor, por ejemplo. La persona madura tiene claro que el amor tiene un fondo de sacrificio importante; el adolescente, el elemental, cree que el amor es todo maravilloso. Y la vida de la pareja es lo más difícil que existe. Yo no creo que la vida afectiva se pueda diseñar como si se tratarse de construir una casa. El ser humano es fruto de las circunstancias. Tomemos el caso de la belleza y de la inteligencia, por ejemplo. Yo comprendo que una mujer bonita es algo superior a un hombre, aunque este tenga talento. La belleza es una de las cosas más claras. El hombre si tiene talento, para que se lo crean lo tiene que demostrar, y no siempre encuentra la ocasión propicia. Una mujer guapa en cambio no. Nada de esto se puede diseñar, se nace guapa lo mismo que se nace inteligente o, viceversa.
Poseer un carácter crítico es señal de madurez y desarrollo intelectual; desarrollar un sentimiento crítico inteligente es un proceso, parte de la suficiente madurez para volcar la curiosidad natural sobre nosotros mismo; continúa con la dosis de equilibrio necesaria para juzgarnos con objetividad, y culmina con el grado de sensación adecuado para darnos cuenta si algo está mal en nosotros, como medio para detectar nuestros errores y adquirir conciencia de ellos. Se necesita tener pues, voluntad e inteligencia, y creo que una persona con voluntad en la vida llega más lejos que una persona inteligente. La voluntad es un instrumento que nos ayuda a superar, a pulir muchas cosas de uno mismo.
Estamos a las puertas del siglo XXI gracias a un perpetuo contraste entre la utopía razonable y la realidad social, y la frontera entre una y otra ha debilitado la crítica. Si degradamos la crítica en el vicio del cotilleo, nos pondremos al borde del precipicio, pues de un lado estrangulamos la fantasía, la utopía como anhelo de un mundo mejor, y de otro abortaremos la curiosidad de la creatividad humana.
La grandeza del ser humano reside en su imperfección. Sin providencia divina en nuestra vida cotidiana, solo nos queda ese sencillo seguir aprendiendo de nuestros errores.
A Progressive Argument for Overturning Roe
Here is a truly radical thought, to chill the false bravado of those progressives who fancy themselves in rebellion against the prevailing political hegemonies. Maybe it is time to conclude that Roe v. Wade, and a woman's "right to choose," has become a massive political liability for progressives. And maybe it is time we welcomed the right-wing effort to get the Supreme Court to overturn Roe. [more]
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Mr. Smith Goes to the Supreme Court
Well, the John Roberts confirmation hearing is, for all political purposes, over and done. Roberts will be our next Supreme Court Chief Justice. The Democrats are confounded; the Republicans are uneasy in their victory; and the Republic just may be the real winner [more]
Undiscovering the New World
Editor's Note:
This essay is a selection from a manuscript under preparation by our history correspondent Larry DeWitt. Larry's manuscript is tentatively entitled Truth and Objectivity in History: Restoring the Traditional Virtues. This book-in-progress is an effort to counter what Larry tells us is one of the most persistent and dangerous intellectual trends in academic history, the tendency to denigrate the ideals of truth and objectivity in history in favor of some "postmodern" critique in which these ideals have no place. The topic of this particular selection is the way that history can become politicized, and Larry uses as his case-study the controversy that arose around the quincentenary of Columbus' discovery of the New World in 1492. Since this topic is one that should be of interest to Hispanics everywhere, we have asked Larry for permission to pre-publish this selection from his book. [more]
Eric D. Goodman is a professional writer and editor. He is winner of the Newsletter on Newsletter’s Gold Award for superior electronic newsletter editing, is a two-time finalist in the Chesterfield Writer’s Film Project founded by Steven Spielberg’s Amblin Entertainment and is a two-time winner of National Novel Writing Month. Eric writes both fiction and non-fiction. One of his novels, Thirteen to Gorky , is set in Russia. "Vodka in the Sun" was originally published in "Travel Insights". Eric resides in the Baltimore-DC area with his wife and two children. Visit Eric’s weblog, Writeful, at www.writeful.blogspot.com or contact him at his website: www.writers.net/writers/40995.
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A Tale of Two Christmases (Part One)
By Eric D. Goodman
With the holiday season upon us, I’d like to take another diversion from the “Vodka in the Sun” series to bring you a tale of vodka in the snow: A Tale of Two Christmases.
It’s a common question among newlywed couples: “Do we spend Christmas with my parents or yours?” This was a question my wife Nataliya and I did not have to consider at the end of our first year of marriage. I being from America and she being from Russia, we were able to enjoy the best of both worlds. We celebrated the holidays with my family and with hers.
In Russia, Christmas is celebrated on the evening of January 6 and the day of January 7. But children and children-at-heart don’t have to wait for Christmas to exchange gifts—they open the gifts under their holiday tree—or Yolka—on New Year’s Eve. In Russia, the festivities we in America associate with Christmas are combined with New Year’s. Russian Christmas is a more religious holiday in the way American Easter is.
This meant we would get to celebrate Christmas twice—once in American December and once in Russian January—and we’d get to celebrate a more festive New Year’s that combined two holidays I was accustomed to.
When December 25 rolled around, Nataliya and I were in America. She was awakened early in the pre-dawn hours for her first American Christmas. It was something she’d only seen in exaggerated movies—films exported to her country from mine. It was something that she learned was not nearly quite as exaggerated as she’d expected. Our extended family gathered around the huge Christmas tree and she peered at the most prevalent pile of presents she’d ever seen around one indoor evergreen. Then, in the hours that followed, we took turns opening our gifts to one another and watching as others opened theirs.
That day saw other rituals new to her as well: the drinking of egg nog, the watching of holiday movies and specials in the background, her first glimpse of “It’s A Wonderful Life” and “Miracle on 34 th Street.” Throughout the day we discussed the differences and similarities between our holiday traditions and enjoyed our new gifts. Christmas carolers rang the bell and sang to us, and they didn’t even ask for a handout.
Nataliya was used to large Christmas feasts, although the savory selections on our American Christmas dinner table were quite unfamiliar to her: the turkey was huge, she’d never eaten stuffing and the closest thing to cranberries she could think was the loganberry jam she sometimes put in her hot black tea back home. Before and after the meal, we snacked the day away on homemade Christmas stolen, breads, fruitcake, cookies and candies.
“When are we going to church?” she asked.
“We’re not,” I said. “There probably aren’t any protestant churches open today! Everyone’s at home with their families!”
“No church service on Christmas?” To her Russian Orthodox mind, this was highly … unorthodox. It was a warm, peaceful Christmas and she enjoyed it, but the holiday more like New Year’s to than Christmas. I would understand why she felt that way in just a few days.
On December 26, we bid farewell to my family and boarded a plane to Moscow. I had experienced Russia in the snow before, so I knew to bring warm clothing. What I didn’t consider was that the snowy Russia I had experienced was in March, April and May. The snows of December were quite a different story—deeper and more bone chilling.
During my first day in Russia’s December, my Russian Father-in-Law laughed at the overcoat I shivered inside. Later that first day, after a bit of shopping, presented me with a huge down coat to cover the thinner, lined overcoat I’d brought with me. “Take this one, a good Russian coat,” he offered when I pretended the coat I had was enough. “An early New Year’s Present.”
It only took one walk through knee-deep snow to the Kiosk for a bottle of warming vodka to appreciate what an excellent gift it was. The vodka was for our New Year’s Eve celebration, although something told me we would be tapping into it before the looming holiday. But that’s a celebration for January, and this is December. Next month I’ll tell you about the second Christmas we celebrated that season, about New Year’s and Christmas in Russia. Until then, S Novym Godom!
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Traveling through a Novel
by Eric D. Goodman
Many readers travel often in the comfort of their own homes by way of a good novel. But how many of you have actually taken the extreme vacation route through a novel? How many of you have taken on the adventure of actually writing the great American (or Hispanic, Russian or any) novel?
It’s so common it has become a cliché: “Someday I’m going to write my novel, when I have the time.” Or, as an ill-fated Hemingway protagonist once imagined, many would-be writers plan to wait and write their novel when they feel they are “good enough” to write it or when they have the time to devote to it.
In reality, most people won’t find the time until they honestly search for it. Sometimes, all a person needs is a good kick in the pants. For tens of thousands of writers, that kick comes in November during NaNoWriMo.
NaNoWhatHuh? you ask. It’s NaNoWriMo – National Novel Writing Month.
The goal of National Novel Writing Month is to write a novel – at least 50,000 words or about 200 pages – in one month. To writers who lament that they never have time to write the novel within them, NaNoWriMo offers the motivation to do it.
Perhaps the biggest deterrent of would-be novelists is the fear of not getting it right. Even most seasoned pros don’t get it right in a first draft. NaNoWriMo is a way to erase the stigma of needing to write perfect prose and to plunge into pecking out a first draft without inhibition. Of course, the rewrite might take a little more than a month.
Part of what makes NaNoWriMo fun is the camaraderie. Online forums offer advice, encouragement, motivation and a place to commiserate for writers struggling through their clocked first drafts. Many participants arrange to meet at book stores and coffee shops, sharing their novels, their progress and their advice with one another.
Last year, 42,000 registered NaNo-Novelists around the world wrote their hearts out. Close to 6,000 of us crossed the finish line.
I’m happy to say (although this happiness will likely become misery halfway through the novel-in-progress) that this is my third year as a NaNo-Noveler. Last year I wrote a novel in stories, Along the Tracks. My NaNo-Novel from the year before, Once a Playground, is currently being reviewed by three literary agents – one in DC, one in LA and another in NYC.
The year before my discovery of National Novel Writing Month, I participated in the Anvil 3-day novel contest. But that was just downright demented. Everyone knows it takes at least a month to create a novel of quality.
To learn more about the madness or novel-writing, visit www.writeful.blogspot.com.
por Fermín García Rodríguez
¿SERIAS CAPAZ DE DECIR TANTO CON TAN POCAS PALABRAS?
Examen en el Colegio Público Nacional "García Lorca".
Madrid. Jueves, 11,30 horas.
Asignatura: Lengua española
Ejercicio: Composición literaria que contenga los siguientes
temas:
1- Sexo
2- Monarquía
3- Religión
4- Misterio
Recomendaciones del profesor: brevedad y concisión.
Respuesta de uno de los alumnos:
"¡SE FOLLARON A LA REINA!, ¡DIOS MIO!, ¿QUIEN HABRÁ SIDO?"
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Si una vaca se vendiera como un coche
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LECCIONES DE ESTRATEGIA EMPRESARIAL. Una presentación "Power Point" ¡De risa!
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Americanos y paranoias. Una presentación "Power Point"
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Cosas de familia
Basado en hecho real hace varios años en Francia y publicado en un periódico:
"Estimado señor Ministro de la Defensa Nacional, permítame presentarle respetuosamente el caso siguiente, referente a mis situación personal, con el fin de solicitar mi baja inmediata de mi deber del servicio militar.
Tengo 24 años, y estoy casado con una viuda de 42, la cual tiene una hija de 25 años.
Mi padre se ha casado con esta última. En la actualidad mi padre se ha convertido pues en mi yerno puesto que se ha casado con mi hija. Por consiguiente mi hija que es también mi nuera, se ha convertido en mi suegra, ya que es la esposa de mi padre...
Mi mujer y yo hemos tenido un hijo en enero. Este niño se ha convertido en el hermano de la mujer de mi padre, lo que equivale a ser el cuñado de mi padre. Como consecuencia, es ahora mi tío, puesto que es hermano de mi suegra.
Ahora bien, como hemos dicho, ya sabemos que mi hijo es también mi tío.
La mujer de mi padre en navidades ha tenido un niño que es a la vez mi hermano, ya que es hijo de mi padre, y al mismo tiempo mi nieto puesto que es hijo de la hija de mi mujer.
Como resultado, soy ahora el hermano de mi nieto, y como ya sabemos que el marido de la madre de una persona es el padre de esta persona, resulta que soy padre de mi mujer, y hermano de mi hijo. Por consiguiente soy mi propio abuelo.
Por este motivo, Señor Ministro, le ruego que me conceda el derecho a regresar a mi hogar, ya que la ley prohíbe terminantemente que el padre, el hijo, y el nieto sean llamados a filas al mismo tiempo.
Confiando en su comprensión, le mando un muy cordial saludo."
(El artículo publicado explica al final que esta persona fue eximida del servicio militar obligatorio con la siguiente mención en su expediente: "Estado psíquico inestable y preocupante, con trastornos mentales agravados por un clima familiar muy perturbador...")
EL CERTAMEN “MISS LATINA U.S. 2005 ” EN LA RIVIERA MAYA, MÉXICO
Por Hainess Egas
“BUSCAMOS UNA BELLEZA QUE CUANDO HABLE, NO PIERDA SUS ENCANTOS” , manifestó Acirema Alayeto, presidenta de “Miss Latina US”. [sigue]
Juan Manuel Pérez, español, gallego y bibliotecario, es investigador en la sección hispánica de la Biblioteca del Congreso en Washington. Autor de numerosas obras, "Manolo" como le conocen los amigos, es también coleccionista de armas de los Siglos XVIII y XIX. Por su excelente obra como autor y su labor en la comunidad hispana del área, como vicepresidente de la Casa de España de Baltimore, el Rey de España le concedió la Medalla de Isabel la Católica.
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The Hispanic Role in America |
A CHRONOLOGY
1372 Basques arrived in Newfoundland.
1492 Cristóbal Colón discovered America for Spain.
1493 Colón introduced sugar cane in the New World.
1494 January 6. Fray Bernardo Boil celebrated mass in Hispaniola, perhaps the first mass celebrated in America.
June 7. Treaty of Tordesillas was signed between Spain and Portugal, which divided the newly discovered lands between the two countries. Under this treaty, Portugal claimed Brazil.
1499 Vicente Yáñez Pinzón, Alonso de Ojeda, Americo Vespucci, Juan de la Cosa, Alonso Niño and Cristóbal Guerra were sent by King Ferdinand and Queen Isabella to explore new territories. They went along the coast of Brazil to the Gulf of Mexico and the Florida coast. They also reached the Chesapeake Bay. [more]
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