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CULTURA

Con El Regimiento Fijo de Puerto Rico Recreado, en San Juan

Por Hainess Egas 

“¡Excelente!¡Perfecto!” Así describió al recreado Regimiento Fijo de Puerto Rico el Capitán de Navío D. Luis Cayetano y Garrido, del buque escuela Juan Sebastián de Elcano, de España. El Fijo y los guardiamarinas del Elcano participaron en una ceremonia en donde el gobierno español hizo entrega al regimiento puertorriqueño de una copia de la bandera de fortificación Española de l797. Esta bandera ondeará durante la recreación que escenificará el Fijo el próximo año del ataque inglés de 1797 a la isleta de San Juan. Recreadores de todas partes del mundo se darán cita en la ciudad, para tomar parte en este magno evento.

He seguido muy de cerca este proyecto y puedo decir que desde el primer momento ha causado gran expectativa. Un grupo de historiadores puertorriqueños se pusieron en comunicación por medio del Internet para realizar algo que para todos ellos era un sueño; escenificar el ataque de 1797, hecho histórico desconocido por muchos. Los ingleses con más de 8.000 hombres y 68 barcos sitiaron a la ciudad. Puertorriqueños y españoles, en desventaja numérica, la defendieron con gran orgullo y bravura, obligando a la legión británica a retirarse.

”¡A la derecha! ¡A la izquierda! ¡Media vuelta derecha! ¡Oblicuo izquierda!”, mandaba con voz militar a un pequeño grupo de seis recreadores, su entrenador principal, Héctor Díaz, en la primera reunión del Fijo, aquella vez en San Juan en febrero del 2005. Hoy, tres reuniones más tarde, en abril del 2006, los recreadores participan en una ceremonia de honor con los guardiamarinas del Buque escuela Español Juan Sebastián de Elcano, marchando en formación de parada del Siglo 18, para luego mantenerse inmóviles, en atención, por más de una hora durante un bellísimo atardecer Sanjuanero.

Largo y arduo ha sido el camino para llegar aquí. Aparte de los anteriores entrenamientos y ceremonias, en esta ocasión el itinerario estuvo sumamente cargado. El viernes 21 solamente habían llegado unos pocos recreadores tanto de los Estados Unidos como de Puerto Rico, al Fuerte San Cristóbal en el Viejo San Juan, en donde se reunirían. Inesperadamente, José López, Alférez del grupo, consigue que vayan todos a La Fortaleza, el palacio del gobernador, para participar en una ceremonia con la primera dama y las damas cívicas del país. ¡A correr! ¡A prepararse, buscar uniformes y armas y organizarse y, encontrar como llegar a La Fortaleza a tiempo! Afortunadamente, el National Park Service, el cual administra todos los monumentos del Viejo San Juan, los ayuda siempre con algunas de esta necesidades, aparte de permitirles practicar, reunirse y pernoctar en su facilidades. Aun así, José Torres, Coronel del Fijo, salió disparado del aeropuerto y dejó su taxi esperándolo mientras se cambiaba a su uniforme. Pero logró llegar a la ceremonia.

Hainess con damas cívicas en La Fortaleza

El sábado en la mañana; largos entrenamientos bajo el ardiente sol tropical. Los músicos practican sus toques de guerra. Hay turistas por todas partes tomando fotos y haciendo mil preguntas; en Inglés, Francés, Italiano y hasta en Chino y Japonés Luego de varias horas en este trance, el Fijo va a marchar hacia el Fuerte de San Felipe del Morro, distante una milla del San Cristóbal. A las 2 PM. se organizan los recreadores; al frente los abanderados y oficiales seguidos por los fusileros y por el cuerpo de tambores y pífanos. “¡Adelante marchen!” Las airosas notas de “Fusileros Españoles” de repente, llenan el ambiente, y comienza el avance. Y, también, un copioso aguacero que los empapa a todos. El pavimento se vuelve peligrosamente resbaloso en las empinadas calles de San Juan, la lluvia golpea los ojos y no deja ver bien. “¡A medio paso!” indica el oficial al mando. La tormenta de viento y agua continúa durante la marcha, pero ninguno se inmuta, y la columna llega sin incidentes al Morro.

Fijo Saliendo del Morro

Luego de la marcha y la lluvia estoy exhausta. Sencillamente, no aguanto mis pies. Mientras el Fijo da una demostración de manejo de armas en la plazoleta del Morro, aprovecho y me dirijo al segundo nivel del fuerte para descansar. Por fin puedo sentarme un momento, descalzarme y disfrutar de la brisa tropical… “¡Paso redoblado! ¡A la muralla!” Una columna del Fijo avanza con celeridad, a ritmo de tambor y pífano, a realizar otro ejercicio. “¿Pero, es que nunca descansan estos recreadores?” Se que están igual o mas cansados que yo, pero a.C. están de nuevo. “¡Primera fila, a la muralla!” manda roncamente un oficial.”¡A 100 toesas, de frente, fuego!, ordena informándoles distancias y campos de tiro. “Retírense a cargar” ¡Segunda línea, a la muralla!” Así continúa el ejercicio por más de media hora. “Muy bien para ser la primera vez”, les felicita. “La próxima, lo haremos con muertos, heridos y personal medico” Pienso que los recreadores ya no aguantan, pero se ven satisfechos y contentos de lo que han hecho. La verdad, no los entiendo, hasta que pienso en aquellos modestos soldados que en 1797 se jugaron vida y hacienda para derrotar a los ingleses en San Juan. Entonces creo que comienzo a entender.

Fijo al Ataque en el Morro

El domingo, lo mismo, pero ahora le han añadido demostraciones de tiro con fusiles de la época. Es la primera vez que se escuchan sus estampidos en San Juan en casi 200 años.

A las 6 AM del lunes, ya estaban todos de nuevo en El Morro para recibir al Elcano. La nave entra majestuosamente a la Bahía de San Juan, mientras el Fijo le da la bienvenida con disparos de fusil y saludos de honor. Todos quedan satisfechos, pero, todavía falta la culminación de las actividades; la ceremonia de entrega de la bandera. Los recreadores se preparan. Reciben instrucciones de última hora y repasan todo el entrenamiento, y, a las 5:15 PM, marchan desde el San Cristóbal hacia el muelle de la ciudad donde se realizará el acto. Los acompañan, como lo han hecho en todo momento, el Reál Cuerpo de Artillería, que recrea la artillería española de la época. A su retaguardia, van los vistosamente uniformados jinetes montados de la “Escuela Puertorriqueña de Artes Ecuestres”. Los Regimientos; Fijos de Luisiana, de Navarra y los Granaderos de Gálvez tambien están representados. Oficialidad y guardiamarinas del Elcano los esperan en el muelle junto a los representantes de la Embajada de España, del Departamento de Estado de Puerto Rico y del Municipio de San Juan. El Brigadier General D. Antonio Valderrábano, Agregado Militar de la Embajada de España, les hará entrega de la enseña; y, el resto, es historia….

El Juan Sebastián de Elcano entrando a la Bahía de San Juan

Guardiamarinas y Banda del Elcano durante la Ceremonia

El Fijo en Atención Durante la Entrega de la Bandera

General Valderrábano Entrega Bandera al Coronel José Torres, del Fijo

Hainess con General Valderrábano y Coronel del Rgto. de Arapiles

Han pasado cuatro días de actividades y los recreadores están exhaustos, pero todos lucen orgullosos. Los observo con admiración, y pienso para mi misma, en, que gran manera han escogido para honrar a aquellos que en 1797 lo entregaron todo por defender a su querida isla. Pero, luego de los apuros y cansancios, viene el bien merecido descanso. Todos nos dirigimos al “Gallery Inn”, una hermosa posada que domina las alturas del Viejo San Juan, donde su dueña, la Sra. Blanca Gandía y su esposo le ofrecieron una recepción a los participantes e invitados de la ceremonia. Allí, al aire libre, entre exquisitos vinos, quesos y cordialidad, festejamos y planeamos para el futuro, ya que son muchas más las prácticas y el trabajo que todavía queda por hacer…