|
|
INTRODUCCION
Al concluir la
temporada taurina europea de 1995 emprendí por
primera vez la tarea de anotar sus resultados, y me
atreví a pronosticar el futuro de los matadores para
la próxima temporada. Teoricé, y luego
sucedería, que los jóvenes toreros de la
'generación de los noventa', juntos con "Joselito",
tomarían el timón de la temporada taurina en
1996, forzando a las figuras veteranas a retirarse de los
ruedos, o permanecer en ellos desarrollando un papel
complementario. Por segunda vez, en diciembre del 1996,
repetí mi tarea evaluadora y pronosticadora para la
temporada del 1997, añadiendo a mi tesis que esos
jóvenes matadores con "Joselito" tomarían el
control absoluto de la temporada del 1997, y que de entre
los nuevos valores, los toreros más estilistas
opacarían a los de un corte tremendista.
Así ha sido,
pues en octubre los verdaderos líderes eran unos
jóvenes matadores capitaneados por Enrique Ponce en
compañia "Joselito". De los veteranos, solo
César Rincón había aparecido
consistentemente, pero con un cartel disminuido, en las
grandes ferias, y José Ortega Cano había
toreado bastante también, pero mayormente en plazas
de menor importancia, mientras que los nombres de los pocos
sobrevivientes veteranos aparecían estancados en del
medio del escalafón o abajo. Con respecto a los
toreros populistas, los jóvenes "Litri" y
"Jesulín de Ubrique" habían limado de su toreo
muchas de las aristas espectaculares, buscando la
apreciación de la seria afición y de la severa
crítica y dejando solo a "El Cordobés" como el
abanderado del 'tremendismo'.
Ahora por tercera vez
daré un vistazo crítico a los protagonistas y
la comparsa de matadores cuyas actuaciones han dejado
huellas, mas o menos profundas, en la historia de la
temporada del 1997. Al mismo tiempo también me
permitiré especular como esos artistas puedan afectar
el desarrollo de la próxima temporada europea. Pero
antes expondré algunas generalidades que han
caracterizado de una manera negativa a la sin embargo buena
campaña taurina que concluyó el pasado octubre
en Jaén.
Un asunto preocupante
en la fiesta brava ha sido la falta de casta y la debilidad
que demasiados toros han mostrado en los ruedos. La casta y
poderío, desde hace una quincena de años han
ido disminuyendo inversamente proporcional al volumen del
toro. Los públicos siguiendo el mal ejemplo de Madrid
han exigido un toro cada vez mas grande, con la consecuencia
de que una vez tras se han desechado toros en los corrales
por falta de volumen, o hermosos animales se han devuelto a
los corrales por falta de fuerza.
El toro tiene un tipo
zootécnico y una cierta dosis de fiereza que
deberían ser mantenidos por los ganaderos. Sin
embargo, estos manipulan los genes para producir el toro
más voluminoso que pide el público y el mas
pastueño que prefiere el torero. El resultado ha sido
que muchas faenas han carecido de emoción, pues las
reses a pesar de su magna presencia, a menudo han dado la
falsa impresión de carecer de peligro por tener
demasiada docilidad. En general, con excepciones admirables,
el 1997 ha sido un año cuando los ganaderos no se ha
llenado de laureles. Por ahora, no parece haber una
solución para el problema, al menos para la temporada
del 98, pues existen diferentes fuerzas tirando en opuestas
direcciones que no permiten una solución
lógica, que sería la salida al ruedo de un
toro cuatreño, rayando los 500 quilos y dotado de
más temperamento y agresividad. Aún cuando se
demandara este tipo ideal de toro para la próxima
temporada, los ganaderos no podrían suplirlos, ya que
los cambios en la evolución animal no son repentinos,
ya que las manipulaciones genéticas requieren tiempo
para producir resultados.
Otro tren de
carácter negativo que persiste en la tauromaquia
moderna es la obsesión de las participantes en la
fiesta con la cantidad, tendencia que se ha agraviado en la
pasada temporada. En 1997 se han roto todos los
récords de organización de corridas en
España y Francia. Esto no parecía que pudiera
suceder al comenzar la temporada, pues una huelga, llamada
por las organizaciones profesionales taurinas,
suspendió varias corridas en la Feria de
Castellón y amenazó con un largo paro laboral
taurino, el que por fortuna no llegó a
realizarse.
En la temporada de
1997 se dieron 862 corridas, 30 más que las 832
organizadas en 1996. Hay que anotar que el número de
corridas dadas en las ferias importantes ha permanecido
estático produciendo generalmente buenos resultados
económicos. El aumento ha acaecido en plazas de menor
importancia donde toreros y ganaderos se han abaratado, los
unos con la intención de sumar corridas para inflar
su posición en el escalafón y los otros para
deshacerse del exceso de ganado existente en las dehesas. A
menudo, en esas plazas el público no ha respondido
causando perdidas a empresarios, toreros y ganaderos. A
pesar del aumento en el número de corridas, el total
de público acudiendo a las plazas en 1997 ha sido
inferior al total del año 1996, y esta cifra era aun
menor a la de la asistencia de espectadores en la temporada
del 1995. Comercialmente la ley de oferta y demanda
debería de afectar la cantidad de corridas a
organizarse para el 1998, pero mientras haya un
récord de 207 matadores en activo lampando por torear
como sea, que incluye hasta a algunas figuras que tratan de
encaramarse en lo alto del escalafón, el
número de corridas que se anuncien para el 1998
será muy similar.
LOS
MATADORES
Pasaré ahora a
ver cuales han sido los resultados de las campañas de
los matadores en la temporada del 1997 y al mismo tiempo
pronosticaré como esos resultados afectarán el
panorama de la temporada entrante. Para facilitar la
discusión del tema, catalogaré a los matadores
que han toreado con cierta notoriedad en 1997 en dos amplios
grupos: la vanguardia y la retaguardia. Cada grupo
será dividido en varios subgrupos, en donde
encuadraré a diestros que se encuentran en
circunstancias similares, basadas en sus logros en la
temporada pasada. Añadiré también como
espero que estos diestros se puedan desempeñar en la
temporada venidera. No es mi intención analizar
profundamente las condiciones artísticas de estos
diestros ni de categorizar sus carreras con perspectiva
histórica, sino sencillamente exponer lo que lograron
en 1997 y expresar lo que pudieran realizar en la temporada
del 98.
Sería
fácil si con solo mirar el orden, basado en el
número de corridas y trofeos, en que aparecen los
matadores en la estadística de final de temporada que
publica 6TOROS6 se pudiera evaluar a los toreros, como se
hace en las estadísticas deportivas con los equipos y
atletas. Pero no es así, pues no hay que olvidar que
el toreo es arte además de espectáculo, donde
hay que considerar variables cualitativas. No obstante las
estadísticas ayudan en la evaluación de los
artistas, porque generalmente el torero que tiene calidad es
buscado por las empresas y por lo tanto torea más.
Por lo tanto, el orden en el escalafón es importante,
pero no es la absoluta medida para considerar la
valía de los toreros, ni el único determinante
para predecir sus futuros logros.
Detrás de cada
nombre de los diestros aparecerán unas cifras en
paréntesis que se refieren al número de
corridas toreadas y trofeos logrados en la temporada del 97:
(x corridas, x orejas, x rabos).
En la
vanguardia
En este grupo he
asociado a todos los toreros que han toreado bastante y con
el triunfo suficiente para afectar el desenlace de la
temporada. Aquí encontramos tanto figuras consagradas
como a toreros que se encuentran a la puerta del estrellato.
Unos triunfarán mas que otro en 1998, pero todos sin
duda tendrán las ocasiones suficientes para realizar
sus aspiraciones profesionales. La mayoría de los
carteles de las primeras ferias del 98 estarán
formados por estos matadores juntos con algún que
otro recién alternativado matador o torero
local.
¡Adiós!
Víctor
Méndez
(37-28-2) se ha despedido de la afición
después de 16 años en los ruedos.
Víctor ha sido un gran lidiador con un pundonor sin
limite y muy efectivo con la espada. A través de su
carrera ha matado con gran éxito reses duras, a la
que muchos evitaban. Era un maestro clásico de las
banderillas que por años formó parte esencial
del famoso cartel de toreros- banderilleros. Es uno de los
toreros más célebre que ha dado Portugal. Su
temporada de despedida ha sido superior en número y
triunfos a la del 96, a pesar de que los empresarios
españoles no le han dado muchas facilidades. En
muchas plazas se le aplaudió fuerte no solamente
tanto por lo que hacía sino por el recuerdo de lo que
había realizado durante su carrera. Siempre se
recordarán sus grandes pares de banderillas, y se
echarán de menos en los ruedos. ¡Suerte,
Víctor! Te mereces disfrutar del dinero que a sangre
y fuego, con tu valor y maestría te ganaste en los
ruedos.
Los cuatro puntales
de la temporada:
Con "Joselito"
habiendo efectuado una de sus mejores temporadas en 1996 y
con Enrique Ponche afianzado en el liderazgo de la
torería en ese mismo año, mas con los
apoteósicos éxitos de este en Madrid y de
aquel en Sevilla, la temporada del 97 se presentaba como un
duelo entre las dos super-figuras esperándose
batallas campales en repetidos mano-a-manos. La realidad fue
otra, porque aunque esos encuentros fueron productivos
económicamente, la competición entre esas
estrellas, como predije, no produjo chispas. Para mí
la razón por esta falta de una clásica
rivalidad siempre fue obvia. Generalmente las competencias
históricamente han sido con dos toreros que comparten
la ambición de ser 'el número uno" y en la
mayoría de los ocasiones los dos artistas estuvieron
situados a un nivel similar en sus carreras. Aquí
ningunas de estas circunstancias ocurrían. A
"Joselito" se le puede considerar ya un veterano que ha
alcanzado un límite con sus once años de
alternativa. El fue figura desde el primer día como
matador y siempre se ha considerado un gran artista y
maestro, un perfecionista que ha ido a su propio aire y
compitiendo consigo mismo. El da la impresión de
querer ser mejor que 'él mismo', no necesariamente
mejor que otros. Siempre ha sido muy bien pagado y ha
toreado lo que le ha dado la gana. Por otro lado, Ponce
tomó la alternativa sin mucho bombo en 1990 y le
tomó un par de años en hacerse figura a base
de lucha. Enrique tuvo que imponerse primero a las veteranas
figuras a quienes destronó y luego a los
jóvenes matadores de su generación a los que
relegó a un plano inferior. Así, que como un
gallo de pelea estaba dispuesto a defender a espolonazos su
posición en la cima. "Joselito" no necesitaba
defender nada, de tal manera que cuando la suerte se le
torció, no le ofreció a Ponce la consistente
competencia para mantener una tensión
dramática. Pronto se le dió paso, primero al
joven Rivera-Ordóñez, triunfador en Sevilla, y
luego al joven José Tomás, triunfador de San
Isidro. Estos jóvenes aumentaron el interés en
los carteles y diluyeron las tensión entre las dos
super estrellas. Una combinación de los primeros tres
nombres se repitió en demasía en las mejores
corridas de las ferias, al tal punto que ha habido
acusaciones de otros toreros de que se les dificultaba la
inclusión en esos deseados carteles. No sé si
la acusación tiene base o no, pero si fue un echo que
casi siempre que las combinaciones de esos nombres se
anunciaban en una feria, el anuncio de "no hay billetes"
pronto se afijaba a esos carteles, lo que continuó
sucediendo cuando José Tomás se unió a
la terna.
Enrique
Ponce
(108-162-8) ha completado la sexta temporada toreando
más de cien corridas. Esto es un récord de
proporción histórica, especialmente si
consideramos que una basta proporción de las corridas
toreadas durante estos años han sido en las ferias de
categoría y que muchas actuaciones han sido
triunfales con concesión de trofeos. Hace un par de
años agoté que Ponche una vez consagrado
debería de preocuparse más con la calidad que
con la cantidad. Pues bien ha hecho algo más
difícil, ha continuado con la cantidad pero la
calidad de su toreo se ha duplicado. No se recuerda un
torero que haya triunfado tan consistente como Ponche lo ha
echo para llegar y sostenerse en la cima. Este
figurón del toreo posee una inteligencia fuera de
serie, que unida a su gran valor le ha permitido desarrollar
una tauromaquia perfecta para sacar faenas a la mayoria de
lo cornúpetas que aparecen por los chiqueros.
Entiende mejor que nadie a esos mastodontes débiles
que parecen no tener un pase. Los mima con su superior
temple, los engríe con pausas, les da ventajas, y
cuando parece que no hay nada mas que hacer les engarza una
veintena de magníficos pases y los mata bien
contándoles las orejas. Para el toro repetidor y
encastado también tiene respuesta, con estos se
engalla y los domina con un toreo de poder y manos bajas,
como lo hizo con un Victorino en Madrid y con un Miura en
Linares. Pero la cualidad mas admirable d Ponce es su
capacidad para aprender y añadir profundidad a su
toreo, que día a día gana en arte y
clasicismo. No hay razón para dudar que este torero
mantenga su posición de 'número uno' en 1998,
y si los toros lo siguen respetando quizás hasta bien
entrado el nuevo milenio.
"Joselito" (76-56-0) es una gran figura cuyo fuerte es
la majestad y el arte conjugados con una gran
maestría y valor a prueba de cornadas. Matando se le
cataloga come 'el rey de espada' de la torería
actual. Es uno de esos maestros privilegiados que solo
necesita una docena de grandes faenas en la temporada para
mantenerse en la cima, donde ha estado durante once
años. En 1996 tuvo quizás la campaña
más completa de su carrera y en la pasada
comenzó obteniendo excelentes y repetidos triunfos,
como el conseguido en la Feria de Sevilla, de la que fue
declarado el triunfar máximo. Luego, una
lesión en la muñeca le hizo fallar a menudo al
matar los toros, por lo que perdió numerosos trofeos.
También una cornada le frenó la temporada, la
que no redondeó como sus principios prometían.
También, parte de la prensa taurina ha criticado algo
injustamente al artista, pero a pesar de todo, José
mantiene su cartel de gran figura para la temporada entrante
y seguirá siendo un pilar en donde esta se
apoyará.
Francisco
Rivera-Ordóñez (90-76-1) comenzó la temporada con
un gran triunfo en la Feria de Sevilla, donde si no hubiera
sido por un fallo con la espada hubiera acompañado a
"Joselito" por la Puerta del Príncipe. Entró
de lleno como 'el tercer hombre' con Ponce y "Joselito" en
los carteles de mas importancia. Si analizamos las
estadísticas, a primera vista la proporción de
trofeos no es impresionante, pero como pasa con José
Tomás, otros factores han entrado en poner a
Francisco a gran altura. El es un toreo de enorme valor y
hace un toreo profundo arrastrando la muleta en pases largos
y emocionantes. Su toreo exhibe verdad y entrega. Su fallo
ha sido la espada que le ha hecho perder trofeos. Su carisma
personal y su alcurnia también han contribuido a su
popularidad y ascendencia rápida a la cumbre. Al
final de la temporada una lesión en la rodilla le
hizo perder varias corridas, y al reaparecer sus actuaciones
reflejaron negativamente la falta de condiciones
físicas obligándole a cortar la temporada.
Esta situación permitió a José
Tomás entrar en los carteles predilectos que
Francisco evacuó. Francisco tiene que estar
preparado, y en buena forma física, en 1998 para
defender la envidiada posición que ocupa.
Empezará anunciado en las principales ferias, pero
necesita obtener éxitos sonados en esas ferias para
cerrar el paso a los que le persiguen.
José
Tomás
(79-67-2) es un caso atípico en el toreo moderno,
cuando les toma a los neófitos matadores varias
temporadas para ser figura. En 1956 José
triunfó en San Isidro en su confirmación de
alternativa, y en contra de la norma imperante de sumar
corridas a toda costa, se propuso ser selectivo en sus
actuaciones. Fue un juego peligroso pues solo toreó
36 corridas, mientras otros toreros con menos mérito
doblaban esa cifra. Pero en 1997 pegó un zambombazo
en San Isidro, saliendo por la Puerta Grande una tarde y
entrando a la enfermería en la otra. Fue el
triunfador supremo de esa feria. Continuó con el
mismo planteamiento de racionar sus actuaciones, que bien
pudieran haber llegado al centenar, pero antepuso la calidad
a la cantidad. El plan funcionó gracias a que
José es un torero especial. Posee tremenda clase,
arte y suficiente valor para satisfacer a toda clase de
público, especialmente al selecto y entendido, que se
le ha entregado de cuerpo y alma y espera de él
grandes cosas en 1998. Es curioso, pues tampoco sus
estadísticas impresionan, pero si la verdad y la
entrega de su toreo. José también
tendrá que luchar para mantener la posición
que tan de repente obtuvo.
Al fin
figuras
Una antítesis
de las carreras de Rivera-Ordóñez y
José Tomás, que han llegado a figuras en un
dos por tres y con el beneplácito de la docta
afición, han sido las luchas que "El Tato" y
Pepín Líria han mantenido para que sus
méritos sean reconocidos. A estos se les había
condenado a ser 'toreros guerrilleros' y la ascendencia al
estrellato, a donde llegaron en 1997, les ha llevado varios
años, y costado increíbles esfuerzos y
también varias cornadas.
Raúl Gracia
"El Tato"
(88-129-6) a pesar de ser el triunfador en la Feria de
Sevilla en 1996, en esa temporada no encontró el buen
lugar en los carteles que se había ganado en las
plazas, teniendo que torear y triunfar en una tras otras
corridas difíciles. De nuevo en 1997 triunfó
en Sevilla, realizando una de las mejores faenas que se han
ejecutado este año en España, y siguió
triunfando en muchas otras plazas importantes, culminando en
Zaragoza, en donde a cambio de su éxito
recibió una cornada en el quinto toro de la corrida
de Victorino Martín, que mató como espada
único. Su buena temporada y este broche de oro lo han
alzado a un nivel superior. Aunque seguirá toreando
los duros Victorinos, lo que su poderío le permite,
en 1998 ocupará un lugar relevante en todas las
ferias de España. Ahora necesita conquistar Madrid
donde no ha tenido suerte hasta ahora.
Pepín
Líria
(60-117-27) ha completado una temporada impresionante. A
diferencia de "El Tato" y mas a la manera de José
Tomás, Pepín decidió moderar el
número de sus actuaciones siendo más
selectivo. Obviamente hizo lo correcto, pues el resultado no
ha podido ser mas placentero con respecto a los triunfos
obtenidos, como muestran los números en
paréntesis arriba. Pero eso no es todo, una
mayoría de sus triunfo se realizaron en plazas como
Madrid, donde cortó una oreja y en Sevilla donde
salió por la Puerta del Príncipe. Pepín
no será un torero estilista, pero es un gran lidiador
que con su toreo serio es capaz de sacarles faena a toros
ilidiables, usando sus conocimiento y su valor seco. La
temporada del 98 contará con esta nueva figura, que
merece respecto y admiración por haber hecho una de
las cosas mas difíciles en el toreo: borrarse el
sello de 'torero de corridas duras' y estamparse el de
'figura'.
Dos jóvenes
figuras
Estos dos matadores,
que completaron su tercer año de matador en la
temporada pasada, tienen en común el no haber
consumado en 1997 lo mucho que se esperaba de ellos. Sin
embargo no desilusionaron y están en condiciones para
realizar su potencial en la futura temporada.
Vicente
Barrera
(79-90-1) es uno de los matadores modernos con mas marcada
personalidad. Ejecuta un toreo estático de enorme
plasticidad y hondura, mas en línea con 'el
manoletismo' que con el estilo actual. En 1997 su
técnica ha madurado sin limitar su emocionante
impacto. Ya en figura se esperaba que hubiera dado el salto
a la cima, lo que no sucedió, quizás por no
torear en Sevilla y el hacerlo sin suerte en Madrid. Luego,
enderezó su temporada con grandes éxitos, los
que está continuando en América,
quedándose bien situado para empezar el 98 con gran
ambiente y la misma expectación. Para ascender le es
imperativo triunfar en las ferias de las ciudades aludidas.
Víctor
Puerto
(64-90-7) otro joven que en 1997 ha conseguido el estado de
figura pero sin culminar el exito esperado. Víctor
tiene un estilo no completamente definido, que va de lo
clásico a lo espectacular, y valor sin limite. Sin
temor al cliché, puedo decir que la suerte no le
acompañó en la temporada, pero Víctor
se impuso al destino haciendo gala de una ferra voluntad que
le costó cornadas, serias lesiones y múltiples
volteretas. Toreará bastante en 1998, pero necesita
grandes triunfos no solo para progresar sino también
para defender su posición.
'Los tremendistas':
el que cambió, el que cambia y el que
queda
Siempre ha existido en
el toreo toreros no tradicionales que se han realizado
profesionalmente ejerciendo un toreo menos fundamental pero
de gran mérito y que han dado variedad a la fiesta.
Esas figuras me parece que no pretendían ser otra
cosa que lo que eran, lo mismo cuando toreaban en pueblos
que en las mecas de la tauromaquia, donde también
triunfaban. Un fenómeno de la década de los
noventa es que este tipo de matadores se hacen figuras, pero
cuando consiguen fama y dinero, pretenden amoldar su estilo
en ciertas ocasiones para ganar el reconocimiento de la
docta afición y la crítica, lo que solo
necesitan para satisfacerse asimismo, ya que poseen
bastantes méritos para ser considerados grandes
toreros sin necesidad de cambiar su personalidad, como
prueban sus sucesivas campañas triunfales, aún
sin visto bueno de la inteligencia taurina. Sin embargo, los
tres en 1997 declararon que querían darle un cambio a
sus carreras. Estos son los resultados:
"Litri" (92-94-3) ha conseguido en 1997 completar
su transformación, que inició en México
en 1996, de un torero espectacular a un torero profundo. Su
temporada ha tenido altos y bajos, pero no hay duda que en
1988 se espera de él ver faenas bien logradas como
las que efectuó en Sevilla y Bilbao, entre otras, en
1997. "El Litri", en su onceavo año de alternativa,
es un torero en plena madurez que seguirá apareciendo
en las ferias importantes desplegando un toreo más
clásico, diferente del más espectacular que
efectuaba años atrás. Su transformación
ha sido impresionante y admirable pues siempre es peligroso
abandonar el éxito conocido por la promesa de
más gloria.
"Jesulín de
Ubrique"
(87-124-9) también es un torero cambiado. Siempre ha
sido un excelente torero cuya espectacularidad de su estilo
y su carismática personalidad, dada a la
irreverencia, ocultaron en muchos momentos su tremendo
temple y su capacidad lidiadora, al mismo tiempo que le
proporcionaron una popularidad mas allá del mundo
taurino y gran fortuna. En 1997 hemos visto un torero en
lucha consigo mismo, tratando de abandonar el camino
fácil por el mas difícil para atraer a la
seria afición. En el proceso está mostrando
cierta frialdad en su toreo que le resta la atracción
de las masas. Madrid se le sigue resistiendo y sus
actuaciones en la Feria de Sevilla fueron grises. Sin
embargo allí en septiembre, en Ronda y en otras
importantes plazas ha conseguido magistrales faenas, que han
satisfecho al mas exigente aficionado. Su temporada ha sido
discreta a pesar de los muchos trofeos conseguidos. Se
espera que en el 1998 se verá al 'nuevo
Jesulín', que no es otro que el torero que era antes
de sus distracciones extra-taurinas. Espero que a la vez
recupere la alegría y desenfado que mostraba antes
del cambio.
"El
Cordobés" (90-172-15), sin tener suerte en Sevilla y
sin aparecer en Madrid, ha seguido en su papel de torero
carismático y popular toreando desproporcionadamente
y con éxito en plazas de inferior categoría.
Intentó cambiar, pero al notar la dificultad y que
podía perder su público, prosiguió su
triunfal carrera como antes, pero con quizás la
atracción algo disminuida. En 1998 necesita de
grandes éxitos en plazas de primera. Valor no le
falta para ello, y si no lo consigue aun tiene cuerda para
seguir su carrera a su manera.
La matador
femenina
Cristina
Sánchez (61-86-8) ha completado su segunda temporada
de matador toreando un gran número de corridas con
bastante éxito pero sin hacer acto de presencia en
Madrid ni en las ferias importantes. Ha decidió
madurar tomando ventaja de su novedad antes de tomar el paso
que la pueda poner en figura. La espada sigue siendo su
punto flaco, que le hace perder muchos trofeos. En 1998
tendrá que tomar esos pasos decisivos para subir un
peldaño más en su carrera. Pase lo que pase en
el 98, Cristina ya ha conseguido lo que ninguna mujer hizo
antes: alternar de tú a tú con las figuras en
Europa y América. En 1998 tendrá la
ocasión de llegar a ser la primera mujer
figura.
Dos que aprietan y
uno que espera
Estos tres
jóvenes matadores están bien colocados para
avanzar. El primero está en un modo ascendente, el
segundo está en modo de recuperación y el
tercero está retrasando demasiado el momento de dar
la cara.
Canales
Rivera
(61-77-3), en su segunda temporada de matador, no tuvo
suerte en Madrid pero ha tenido éxitos importantes en
otras plazas y siempre ha mostrado una gran voluntad y
determinación sin nunca decepcionar. Ha sido herido
gravemente en un par de ocasiones. Es un torero
clásico y decidido que poco a poco está
abriéndose paso. Puede ser uno de los qué
sorprendan en 1998. Toreará lo suficiente para
demostrar su valía. Manuel Caballero (54-7-3) está a punto de
hacerse el gran torero que prometía al tomar la
alternativa en 1991. En 1996 comenzó una lenta
recuperación que continuó el año pasado
con grandes triunfos en importantes plazas, con corridas
duras en muchas ocasiones, y que culminó con su
triunfo de Puerta Grande con un Victorino en la feria de
Agosto de Madrid y la Feria d Albacete, donde fue el
triunfar. El echarsele un toro al corral en Pamplona pudo
haberlo desilusionado, pero se sobreimpuso al mal paso. Se
ha ganado a pulso su inclusión en las ferias del
1998, sus logros en ellas serán la clave para su
remonte definitivo. Javier Conde (42--53-3) es gran estilista con un
personal toreo agitanado. Su vida privada le distrajo en
1996. En 1997 ha tenido una mejor temporada, pero sin ir a
Sevilla y sin confirmar su alternativa está en
peligro de dar paso a otros toreros menos calificados que
él para ser figura. Para mantener la
expectación de torero genial que posee, tendrá
que presentarse y triunfar en Sevilla o Madrid en la
temporada entrante.
Dos veteranos en
busca de sitio
Estas dos viejas
glorias han tenido una temporada más exitosa que en
1996, pero en diferente forma y a diferente nivel. Ambos que
han sido primeras figuras indiscutibles vieron su cartel
menguado en las temporadas 1995 y 1996 y los dos quieren
recuperarlo.
César Rincón (44-35-0) en esos años estuvo
afectado por lesiones y cornadas que no les permitieron
completar las temporadas españolas. Este año
su nombre todavía con gran lustro apareció en
ferias importantes donde ha estado bien pero sin tener
tardes apoteósicas. Madrid, su plaza, le negó
el triunfo, en cambio en Francia a vuelto por sus fueros,
triunfando ampliamente. En total ha sido una temporada que
no le ha permitido volver a su puesto privilegiado. En el 98
intentará de nuevo, pues el no ha perdido el valor
para conseguirlo, pero las condiciones no van ser tan
convenientes como en el 1997. Su cartel sigue en alza en
América. José Ortega Cano (57-78-4) tuvo una temporada
regular en el 95 y una francamente mala en 1996. Sin suerte
en Sevilla y sin torear en Madrid, y al verse excluido de
las ferias importantes en 1997, se propuso sumar corridas
como cabeza de cartel con Cristina Sánchez en plazas
de segunda y tercera categoría donde ha triunfado
rotundamente. Aspira a aparecer en plazas importantes en
1998 para recobrar su cartel y retirarse a lo grande en un
futuro inmediato. Esperamos que así sea.
En la
retaguardia
En esta amplia
categoría menciono aquellos matadores de los 207 que
se enfilan en el escalafón que torearon lo suficiente
para ser notados, incluyendo tantos a unos que ambicionan
con ingresar en la vanguardia tanto como a otros que se han
atrincherado en la retaguardia, juntos con viejas glorias
que en el ocaso de sus careras ocasionalmente deleitan al
aficionado.
Los
noveles
En la pasada temporada
un récord de 33 novilleros tomaron la alternativa, la
mayoría sin los suficientes méritos que
justificaran el ascenso. Sin embargo por vez primera en los
últimos años un grupo de novilleros han sido
alternativados con alicientes para que en el 1998 entren en
carteles importantes y algunos terminen la temporada
colocados en la vanguardia para el 99. En su primer
año de alternativa ninguno se ha presentado en
Madrid, o toreado repetidamente en plazas de primera, por lo
tanto sus futuros se lo jugarán en esas plazas en la
temporada entrante. Las segundas cifras que aparecen en el
segundo paréntesis se refieren al número de
novilladas y trofeos conseguidos en ellas.
Antonio
Ferrera
(35-58-3), torero de un corte espectacular y bullidor con
tremendo valor que no satisface completamente al aficionado,
pero que gusta a las masas. Tomó la alternativa en
marzo y ha toreado triunfalmente en la región
extremeña y Francia. No le asustan las corridas
terroríficas. Eduardo Dávila Miura(19-21-0) (2-4-1)torero
clásico y valiente, se doctoró en Sevilla con
éxito, pero una enfermedad y dos cornadas le frenaron
la campaña. Su cartel no ha disminuido.
"Morante de la
Puebla"
(12-20-0) (12-20-0) toreo de gran arte con cierto aire
sevillano, en quien los aficionados tienen puestas las
esperanzas. Superó las actuaciones con el toro a las
últimas con el novillo. Eugenio de la Mora (9-25-3) (16-23-1), gran
triunfador de Madrid, tomó la alternativa
triunfalmente a mediado de temporada en Toledo. Tanto en sus
actuaciones como novillero o como de matador Eugenio
brilló a gran altura. Entra en el 98 como una gran
promesa. Manuel
Amador (4-3-0)
(13-11-0), torero artista de pellizco, después una
regular carrera novilleríl triunfó en su
despedida en Madrid y en su alternativa en septiembre en
Albacete, saliendo por la Puerta Grande. Mari Paz Vega (1-1-0) (26-46-5), valerosa y
fina novillera, después de una triunfal temporada
como novillera tomó la alternativa de mano de otra
mujer el 30 de septiembre en Cáceres. Es muy probable
que en el 98 se placee, como hizo Cristina, para ganar
experiencia con el toro antes de anunciarse en las plazas de
importancia.
Volviendo a
empezar
La generación
renovadora de los 90, ya cuenta con este grupo de matadores
que por unas temporadas ocuparon los primeros puestos del
escalafón, pero por una razón u otra no
pudieron mantenerse allí. Lo que los hermana es que
para recuperar lo perdido tienen que 'empezar de nuevo',
triunfando repetidamente en los grandes cosos y toreando
corridas menos cómodas que en sus buenos tiempos, y
además compitiendo con ambiciosos jóvenes que
también aspiran al triunfo.
Julio
Aparicio
(35-32-31) su temporada ha sido mala pues ha fracasado
rotundamente en Madrid, Sevilla y otra plazas importantes y
triunfado en plazas sin importancia. Sin embargo nadie puede
negar su arte, aunque sus muchos seguidores se están
cansando de esperar. Manolo Sánchez, exquisito torero, (35-32-3)
ha tenido mejor temporada que la anterior, pero una
extraña cornada en Madrid lo tuvo dos meses sin
actuar. Mantiene su cartel en su región castellana.
"Pedrito de
Portugal"
(33-28-0), fino matador lusitano, es un caso extraño,
todos los invierno en Hispanoamérica mantiene un
cartel de figura, y cuando vuelve a España, no
triunfa en las plazas claves, sin embargo da la
impresión que el éxito puede suceder en
cualquier momento. En el 98 se tiene que jugar sus
últimas cartas en España para su ascenso.
Rafael
Camino
(32-41-2), las cifras aquí no reflejan el resultado
de su campaña, pues los triunfos se sucedieron en
plazas menores, mientras que en Sevilla, Madrid y otras
plazas importantes sus actuaciones fueron grises.
Será difícil que Rafael vuelva a ocupar el
sitio que ocupó los primeros años de la
década. Fernando Cepeda (25-30-2), gran estilista, siempre provee
un toque de clase, pero nunca encuentra el gran exito que
necesita. Su temporada ha sido mejor que la pasada. No creo
que su posición varíe en la temporada
entrante. Antonio Borrero "Chamaco" (20-19-1) comenzó
cortando una oreja en Sevilla y parecía que con su
determinación su rumbo iba a cambiar, pero Antonio no
se encontró a si mismo y desanimado cortó la
temporada. También "Finito de Córdoba" (19-10-0) abandonó
temporalmente los ruedos al no poder enderezar su gris
temporada. A este joven matador se le considera como a uno
de los que mejor torea hoy, pero a menudo manifiesta una
apatía que le roba el aplauso. Todavía puede
recuperar lo perdido, pero necesita mostrar más
decisión.
Unos veteranos
artistas y un lidiador supremo
Aquí
encontramos varios veteranos que todavía tienen el
suficiente caché para adornar un cartel y
quizás dar una tarde inolvidable. De los artistas,
uno ha sido una gran figura, dos son leyendas vivientes y
los restantes buenos toreros. El denominador común es
que todos poseen tal duende que cuando se inspiran hacen del
toreo algo sublime. No se espera que en el 1998 remonten
notablemente los puestos en los que se encuentran.
Emilio
Muñoz
(20-15-1) tuvo una mala temporada con tres tardes grises la
Feria de Sevilla y aún mas grises en Madrid. Se
enderezó al final de temporadas con grandes triunfos
en el Puerto y Sevilla. Juan Mora (22-18-0), en las ferias importantes que ha
aparecido, solo estuvo bien en Bilbao. Esta temporada ha
dado un paso atrás que le será difícil
de remontar en la venidera. Curro Vázquez (15-8-1) no ha tenido el
éxito que se esperaba en su reaparición, ni ha
toreado lo suficiente para tener la ocasión de
reencontrarse. No obstante ha destapado el frasco de su
esencia en un par de tardes. Es torero mimado en Madrid
donde no dió su tarde. Si decide continuar en los
ruedos sus actuaciones dependerán de lo que haga es
su plaza madrileña en 1998. Por el contrario
Pepín
Jiménez(25-30-2), otro fino torero adoptado por los
madrileños, ha tenido la mejor temporada en varios
años, con triunfos en esa plaza y las plazas de la
región levantina. Y como punto y aparte aludo a las
leyendas vivientes. El sesentón Curro Romero (18-6-0) que sigue encantando,
de cuando en cuando, con su toreo mágico, atrayendo a
los aficionado y cobrando como figura y toreando lo que
quiera, y Rafael de Paula (9-2-0) que trata de hacer lo mismo, pero
lo hace con menos fuerza y en muchas menos ocasiones por su
mala condición física y anímica. El
pronóstico para ambos no es cuanto torearán en
1998, sino hasta cuando puedan seguir haciéndolo.
Así como los anteriores veteranos esperan la
inspiración para actuar bien, el veterano lidiador
Luis Francisco
Esplá (22-23-0) a menudo se la juega con su toreo
clásico y dominador, unas veces en carteles
cómodos y otra veces en corridas duras. En 1997 ha
tenido una buena temporada con gran éxito en Madrid y
en Alicante, su tierra. Cortó la temporada
después des ser cogido en el Puerto.
Los
guerrilleros
'Los guerrilleros' son
generalmente matadores que por necesidad se ha
especializados en torear las llamadas corridas duras, tales
como Miura, Pablo Romero, Victorino Martín entre
otras. Unos son toreros poderosos, con un gran sentido de la
lidia y poseyendo considerable valor, que están
naturalmente dotados para esta clase de corridas. Otros, que
poseen un toreo mas refinado y menos apto para esos toros,
se mantienen aquí por las circunstancias. La ventajas
de estos hombres es que torean en las ferias principales y
generalmente bien pagados, la desventaja consiste en que las
empresas no recompensan sus logros incluyéndolos en
mejores carteles.
"El
Fundi"
(36-73-4} es el mas veterano en estas líderes y que
mas éxitos consigue. Ha tenido una mejor temporada
que 1997 aún sin triunfar en Sevilla o Madrid. Su
posición cambiará poco en 1998.
Oscar
Higares
(31-22-0) está asentándose más y
más en este grupo. Casi todas sus actuaciones han
sido en plazas importantes, solo en Madrid cortó una
oreja y aunque sin conseguir grandes triunfos en las otras,
siempre ha cumplido. Miguel Rodríguez (30-34-4), un fino torero, del
que se esperaba que saliera de este grupo después de
sus triunfales actuaciones en América, pero se
vió forzado a torear lo que sea. Tuvo suerte en
plazas menores pero no en Madrid. Nada ha cambiado para
Miguel. Lo mismo podríamos decir de Javier Vázquez
(24-22-0), que
hace unos años fue el triunfador de San isidro y en
el 96 parecía que iba a remontar el vuelo, a pesar de
haber perdido la visión de un ojo, sigue con
ilusión pero cada día disminuye la oportunidad
de ser incluido en mejores carteles. El veteranísimo
Tomás
Campuzano
(21-42-6) sigue en la brecha y obviamente con cierto
éxito, aunque este años sus actuaciones
tuvieron lugar mayormente en pueblos. El diminuto
Domingo
Valderrama
(17-21-1) parece el menos dotado del grupo para lidiar estas
clases de corridas, ya que su toreo es pinturero.
Cortó una oreja en Sevilla, pero estuvo gris en
Madrid. Probablemente volverá a Sevilla en abril y su
actuación allí determinará su
campaña del 98.
Un paso
adelante
Entre el nutrido grupo
de matadores tratando de abrirse paso se nos viene a la
mente unos cuantos nombres, no todos, que han completado una
temporada algo mejor que la anterior. El camino es escabroso
para ellos, pero estos hombres todavía no se han dado
por vencidos. Si la oportunidad les llega en 1998, la
aprovecharán.
Luis Miguel
Encabo,
(36-53-5),el torero madrileño ha toreado casi todas
sus corridas en Madrid y sus alrededores con un exito
considerable. Tendrá que jugársela en 1998
para seguir avanzando. Determinación y saber tiene.
Paco
Cervantes
(28-49-5), fino torero, en su segundo año de matador,
excepto en Alicante, sus corridas se efectuaron en pueblos.
Incomprensiblemente no ha confirmado la alternativa.
El
Molinero
(23-36-1) puede considerarse un torero regional
aragonés, en cuyo territorio tomaron lugar las
mayoría de sus actuaciones, así sucede
también con "El Califa" (21-38-4), pero en Andalucía. Ambos
necesitan remontar el regionalismo para superarse en el
1998. El gran artista David Luguillano (20-19-2) reapareció
recuperado de su horrorosa cogida sufrida en la temporada
del 96. También sus triunfos han sido regionales.
Juan Carlos
García
(15-12-0), paso a paso, se está abriendo camino. Tuvo
buenas actuaciones en Madrid y Barcelona y fue el triunfador
de la Feria de San Fermín. Se espera que en 1998 tome
otro paso adelante. Rafael Castañeta (14-20-2), un torero
clásico peruano, sorprendió en Madrid y otras
plazas de menor importancia. Ha sido el triunfador de la
Feria de Lima, Perú.
CONCLUSION
En breve, podemos
decir que en la temporada del 1997 Enrique Ponce se
arraigó como una super-figura y "Joselito"
permaneció en la cumbre aunque sin ofrecerle la
competencia esperada. Cuando la temporada del 1998 comience
oficialmente en marzo en Castellón, estas dos figuras
pueden sentirse seguros que por el momento nadie está
listo para desplazarlos. Por el contrario, no podemos decir
lo mismo de Rivera-Ordóñez y José
Tomás, quienes compartieron con ellos los lugares en
la cumbre, ni de las otros líderes del
escalafón del 97; todos tendrán que luchar a
brazo partido, parar avanzar o consolidar sus puestos.
La temporada venidera
se presenta tremendamente competitiva para las figuras de la
década de los noventa que relevaron a las figuras
veteranas de las dos décadas anteriores. Ahora
serán ellos los que tienen que defender sus puestos,
confrontando una avanzadilla compuesta de diestros como
Caballero, que tratan de recuperar el tiempo perdido, varios
prometedores matadores neófitos y probablemente
novilleros punteros como Mariscal, Abellán o Iniesta,
entre otros, que planean doctorarse durante la
temporada.
Mis pronósticos
pretéritos fueron fáciles, entonces el reto
consistía primeramente en optar por la
supremacía en los ruedos de los toreros veteranos, ya
un poco pasados, o por la de los diestros jóvenes y
ambiciosos, y luego acertar si los públicos se
inclinarían por los espectaculares toreros
heterodoxos o por los mas clásicos y profundos.
Aposté por la juventud y lo clásico.
Acerté.
Esta vez, el objeto es
mas difícil. Consiste en adivinar quienes
serán los toreros agraciados en 1998 para unirse a
Ponce y "Joselito" en la cúspide de la
torería. Y como entre los aspirantes hay toreros
dotados de clase, valor y determinación, solamente
advierto que al caducarse la temporada del 98 habrá
varios nuevos nombres en la cima del escalafón,
quienes podrían erigirse como firmes pilares de la
temporada del 99. Estos nombres los presiento pero solo el
destino inmediato los determinará.
|